18 febrero 2009

24/09: El ecumenismo, responsabilidad de todos los bautizados

.....Hay conocer con precisión a qué se llama ecumenismo, su historia, caminos de avance y qué puede hacer en este ámbito cada cristiano.


.....Puede ser interesante un diálogo en clase sobre el ecumenismo después de que los alumnos lean o trabajen este texto.


.....En 1910 tuvo lugar en Edimburgo una Conferencia mundial de los misioneros protestantes, donde un delegado de las jóvenes iglesias (los recién convertidos al cristianismo) del Extremo Oriente, se alzó para expresar una súplica:


.....“Vosotros nos habéis mandado misioneros que nos han dado a conocer a Jesucristo, por lo que os estamos agradecidos. Pero al mismo tiempo, nos habéis traído vuestras distinciones y divisiones: unos nos predican el metodismo, otros el luteranismo, otros el congregacionalismo o el episcopalismo. Nosotros os suplicamos que nos prediquéis el Evangelio y dejéis a Jesucristo suscitar en el seno de nuestros pueblos, por la acción del Espíritu Santo, la Iglesia”. Estas palabras sencillas e impresionantes simbolizan la conciencia, que se tomó entonces, de qué necesaria es la unidad para la difusión del Evangelio y, por tanto, para la unidad y la paz del mundo. Aquella reunión marcó el inicio del Movimiento ecuménico. La Iglesia católica se unió plenamente a ese movimiento a partir del Concilio Vaticano II, pero ya en las décadas anteriores había reconocido que se trataba de una inspiración del Espíritu Santo.

.....Las principales divisiones entre los cristianos antes de nuestro tiempo son dos: la producida en el siglo XI entre Occidente y Oriente (con los ortodoxos), y la crisis de los Reformadores (protestantes) en el siglo XVI. El Concilio Vaticano II puso las bases para la tarea ecuménica (la promoción de la unidad de los cristianos) por parte de los católicos: la importancia, ante todo, del Bautismo y de los elementos de verdad y bien que poseen las Iglesias y comunidades eclesiales que no están en plena comunión con la Iglesia católica.

.....Antes de su pasión, Jesús rezó por la unidad de sus discípulos, y por tanto por la unidad de los cristianos, de todos los bautizados. Y no quería para ellos una unidad cualquiera, sino que participaran de aquella unidad que Él mismo tenía con su Padre: “Que todos sean uno (ut unum sint), como tú Padre en mí y yo en ti; que sean uno como nosotros somos uno”.

.....Sobre esta oración de Jesús escribió Juan Pablo II: “La invocación ‘que sean uno’ es, a la vez, imperativo que nos obliga, fuerza que nos sostiene y saludable reproche por nuestra desidia y estrechez de corazón. La confianza de poder alcanzar, incluso en la historia, la comunión plena y visible de todos los cristianos se apoya en la plegaria de Jesús, no en nuestras capacidades”.

.....La promoción de la unidad es, por tanto, deber y responsabilidad de todos los bautizados; no sólo porque la unidad es voluntad de Dios, sino porque la división es un escándalo que perjudica la extensión del Evangelio. Benedicto XVI ha hecho de esta tarea una de las prioridades de su pontificado.

.....El ecumenismo se lleva a cabo en diversos planos: teológico o doctrinal (llamado “diálogo ecuménico”), entre especialistas; institucional, entre las autoridades de la Iglesia católica y de las distintas confesiones cristianas; espiritual (a partir de la oración de todos los cristianos); y práctico, por medio de la colaboración en el bien común, en la justicia y en la caridad.

.....La contribución más importante a la unión de los cristianos es el esfuerzo de cada cristiano por llevar una vida coherente con el Evangelio. Junto con esto, la oración privada y pública, como en la “Semana de oración por la unidad de los cristianos” (del 18 al 25 de enero), comenzada por Paul Wattson en 1908. La oración es el “alma” del movimiento ecuménico, su origen y su principal y continuo impulso. Además de la Misa (principal oración), se pueden “ofrecer” por esta intención las actividades cotidianas: las tareas familiares, el trabajo, la enfermedad, etc. Todo ello ha de conducir a acrecentar la fraternidad, primero entre los católicos (evitando las críticas destructivas, las ironías y las polémicas) y después con los demás cristianos. También deben cuidarse: el conocimiento de la doctrina cristiana, el mutuo conocimiento entre las diversas tradiciones cristianas (incluyendo sus mártires), el testimonio común de la fe y la colaboración con los otros cristianos en los diferentes aspectos de la justicia y la caridad.

.....A veces se dice, con más o menos fundamento: somos lo que comemos, lo que hablamos, lo que pensamos o leemos... Sobre todo habría que decir: una persona es aquello que ama. Un cristiano tendría que poder definirse como aquél que, en todo lo que piensa, siente y realiza, busca siempre lo que une, no lo que separa. Aquél que ama la unidad.

Ramiro Pellitero

ISCR-Universidad de Navarra

La Verdad” (Semanario diocesano de la Iglesia en Navarra) 23-I-2008

11 febrero 2009

23/09: EpC, ¿podemos hacer que sirva?

.....Ha dicho el Supremo que sí a la asignatura. Ahora, ¿Qué dirán los padres, los profesores y los libros? Pues tienen que decir lo mismo que dice la Constitución: Respetar con mucho cuidado el derecho que los padres tienen de que no se enseñe nada contrario a sus planteamientos éticos y religiosos.

Así que hay que denunciar los libros que no cumplen el mandato constitucional y eliminarlos del Centro educativo. Y lo mismo, respecto a los profesores, aunque “eliminar” no sea la palabra adecuada en este caso.

Educación para la ciudadanía: ¿y ahora qué?


.......No creo que la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía haya sido una sorpresa para casi nadie. No es la primera vez que, habilidosamente, una ley se queda justo en el límite que le marcan la Constitución y los tribunales.


Es, no obstante, paradójico ver cómo pudo acabarse con el servicio militar obligatorio, por ejemplo, en nombre de la objeción de conciencia y considerar intolerable que unos pocos padres se nieguen a acatar una asignatura que se les ha impuesto sin ningún tipo de concesión ni negociación. Por otra parte, ese ha sido siempre el principal pecado de todo laicismo educativo: sus partidarios están convencidos de que tienen un código moral universal e infalible, y acaban por imponerlo, por más que pueda ofender o molestar a una parte importante de la población.


En cuanto a las dos actitudes tan diversas que han adoptado quienes se oponían a la ley, pienso que ambas son entendibles: tanto la de los padres objetores como la de los colegios que han optado por adaptar la asignatura a su ideario.


Hemos de agradecer a los primeros su valiente testimonio, que sin duda les está costado grandes sacrificios. Pienso que lejos de cejar en su empeño, siguiendo el ejemplo de quienes se oponían hace décadas al servicio militar, deberían seguir batallando, pues el único medio de que los tribunales reconozcan la objeción de conciencia es la insumisión. El problema es que para lograrlo hace falta que sean muchos los ciudadanos dispuestos a desafiar al poder, y no parece que en nuestro país andemos sobrados de héroes dispuestos a sacrificarse por sus convicciones.


En lo que a los centros educativos respecta, se encontraban entre la espada y la pared: si se hubiesen negado a impartir la asignatura, habría ahora una excusa perfecta para anular los conciertos y acabar con buena parte de la enseñanza no estatal. Finalmente, los colegios católicos han optado en cierto modo por la resistencia pasiva, y creo que ha sido una decisión prudente.


¿En qué situación quedan las cosas a partir de ahora? Pienso que los objetores tienen dos vías de acción. Deberían seguir intentando recabar el apoyo de más padres. Si el número de adhesiones fuera muy importante, por ejemplo, varios centenares de miles, sospecho que el Gobierno no se atrevería a denegar el título a los niños que no hayan cursado la Educación para la Ciudadanía. Y si las sanciones no se producen, aumentaría exponencialmente el número de objeciones, como sucedió en el caso del servicio militar, y la malhadada asignatura sería letra muerta.


En el caso de la escuela pública, tienen también la posibilidad de impedir, mediante los oportunos recursos, que se utilicen determinados manuales que tienen un carácter claramente adoctrinador. El que los decretos recurridos sean legales, no implica que lo sea el contenido de determinados libros de texto. Puesto que las administraciones públicas, que deberían velar por la neutralidad de la enseñanza pública, no parecen dispuestas a hacer nada al respecto, supongo que tendrán que ser los padres y los tribunales los que eviten que sus hijos sean adoctrinados. Porque ese es el peligro real, que en las escuelas públicas al amparo de dicha asignatura, un profesor decida y pueda defender posturas morales o políticas personales opuestas a la de los padres.


En cuanto a la escuela no estatal, debería ser libre de emplear cualquier manual, siempre que su contenido no atente contra las leyes. Es más, deberían aprovechar la oportunidad para hablar claro sobre cuestiones morales y políticas de actualidad. El que en las escuelas públicas, que deben ser neutrales, no puedan manifestarse opiniones morales personales, no implica que no sea legítimo hacerlo en las escuelas privadas, siempre que ello no vaya contra el ideario. De lo contrario, acabaríamos por convertir en público todo el sistema escolar.



Javier Laspalas.

Departamento de Educación. niversidad de Navarra

Publicado en: Diario Ya.es/ 4 de febrero de 2009


22/09: La religión laicista estatal

.....El socialismo español se ha marcado unas metas anti-religiosas y, para dar sensación de normalidad, ha inventado el juego de las imposiciones totalitarias y de las palabras con que se habla de ellas. ¿Sabe usted que “en religión” sólo se puede hablar y defender –imponer- lo antirreligioso, porque lo religioso es por definición “irracional” y “subjetivo”?

.....El texto es de máximo interés, pero sólo asequible en Bachillerato.

.....Laicismo y laicidad: el trasfondo de la “guerra de los crucifijos”
.....En el último Congreso del PSOE, el XXXVII, se puso de relieve el interés del partido por seguir avanzando en la aplicación de su ideario laicista a la política. Ramón Jáuregui, ponente de la comisión de Nuevas políticas e instituciones para una sociedad en igualdad, destacó que en la próxima Ley de Libertad Religiosa se abordarán cuestiones debatidas en el citado congreso, como la “progresiva” desaparición de símbolos religiosos en los actos oficiales y en espacios públicos. Se dibuja, así, en el horizonte de la presente legislatura, la paulatina imposición de un prejuicio rancio: el de que la creencia en Dios pertenece, como todo lo religioso, al ámbito de lo irracional, sobre lo cual no cabe argumentar y llegar a consensos de alcance social, razón por la que debe desterrarse del espacio público.
.....En esta argumentación se esconde un razonamiento falso, propio de la ideología positivista hoy triunfante, que trataré de poner brevemente en evidencia. La falacia estriba aquí en una opción inicial arbitraria. Como ha advertido Coseriu, uno de los lingüistas más importantes –si no el que más– de la segunda mitad del siglo XX, se opta antes de todo, en forma tácita, por reconocer como única realidad (o como única realidad de la que se puede razonablemente hablar en términos de “verdad”) la realidad físico-natural; y se concibe y define la existencia –personal y social– únicamente con respecto a dicha realidad. A continuación se declaran carentes de sentido las afirmaciones que no tienen relación con entes u objetos “existentes” en el ámbito de esa misma realidad físico-natural. O con enunciado puntual: 1) se opta por admitir como única realidad el mundo físico-natural; 2) se define la existencia como presencia empírica o experimentalmente verificable de un tipo de entes en este mundo físico-natural; 3) se considera entonces que pueden ser sólo “verdaderas” o “falsas” (correspondientes o no correspondientes a la “realidad”) las afirmaciones que conciernen a entes existentes con ese carácter; 4) las afirmaciones que no conciernen a tales entes no pueden ser entonces ni verdaderas ni falsas, y resultan, por lo tanto, “carentes de sentido”. Si después se pregunta en sentido contrario: “¿Por qué 4?”, se responde: “Porque 3”; y luego: ¿Por qué 3?”– “Porque 2”; “¿Por qué 2?”– “Porque 1”, o sea: porque así lo hemos decidido nosotros mismos como axioma desde el principio.

.....El PSOE, consciente de que la palabra laicismo evoca la postura que vengo exponiendo, la ha sustituido por laicidad. Pero laicidad significa otra cosa muy distinta. La Iglesia católica defiende el principio de laicidad, según el cual hay que separar las funciones de la Iglesia y las del Estado, siguiendo la prescripción de Cristo de dar “al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Lucas 20, 25). Las realidades terrenas gozan, pues, de una autonomía efectiva respecto de la esfera eclesiástica: toda intervención de la Iglesia en este campo sería una injerencia indebida, como afirman los papas. Ahora bien, el hecho de que el ordenamiento político y social goce de autonomía con respecto a las religiones o a los eclesiásticos no significa que sea independiente de todo orden moral. Si es verdad que la actividad legislativa pertenece propia y exclusivamente al Estado, nadie puede negar a la Iglesia ni a los cristianos la defensa de los grandes valores pre-políticos que dan sentido a la vida de la persona y salvaguardan su dignidad. Pues estos valores, como ha recordado Benedicto XVI, antes de ser cristianos son humanos. Un ejemplo: el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, defendido también por muchos que no profesan religión alguna.

.....La laicidad respeta que cada ciudadano manifieste públicamente las propias convicciones, estén o no inspiradas en creencias religiosas, con tal de que no se hallen en contraste con el orden moral (la apología del terrorismo, por ejemplo, no cumple esa condición) o interfieran en el orden público.

.....El laicismo, en cambio, hace, del prejuicio de que las creencias religiosas personales no deben comparecer en público (y de que deben sustituirse por otras, digamos “laicas”), una religión de Estado. Este carácter "religioso" del laicismo propicia que vea, en las “otras” religiones, competidoras de la única “religión” con derecho de ciudadanía: la decretada por el Estado. Por eso al laicismo le molestan las manifestaciones públicas –y no me refiero sólo a las masivas ni principalmente a ellas– que, del hecho religioso, hacen los ciudadanos en uso de su libertad. Pero, como en diferentes ocasiones afirmó Juan Pablo II, “no se puede cercenar la libertad religiosa sin privar al hombre de algo fundamental”. ¿Todavía quizá estemos a tiempo?


Manuel Casado Velarde.
Catedrático de la Universidad de Navarra
Publicado en: El Correo (País Vasco). 5 de febrero de 2009

06 febrero 2009

21/09: EpC = Constitución

Un texto claro y sencillo para acabar con los problemas: se trata de no imponer en temas en que la Constitución apoya las propias convicciones.


Educación para la Psiquiatría
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.....Sentencia el Tribunal Supremo que la Educación para la Ciudadanía no puede lesionar el derecho fundamental de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones y limita los contenidos lícitos de la asignatura. Excluye los supuestos no contemplados en la Constitución, entre los que se pueden contar la ideología de género, la defensa del aborto y la eutanasia y presupuestos ideológicos de las asociaciones gay.

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.....Reacciona Álvaro Cuesta, secretario de Libertades Públicas del PSOE: "Sólo me queda decir una cosa, y es que la asignatura de Educación para la Ciudadanía recoge los valores en los que creemos los socialistas porque nos sentimos absolutamente identificados con sus contenidos". Contradictorio Cuesta: si los contenidos son la Constitución no hay más que hablar y todos de acuerdo, pero se traiciona Cuesta al identificar los contenidos de una asignatura con los valores en los que creen absolutamente los socialistas, que con ser muy respetables no tienen por qué coincidir con “las convicciones religiosas y morales” de los padres que la sentencia protege y no los debe colar en la asignatura por mucha fe que les tenga. Eso es condicionar la educación de los niños con los valores de un partido político.

.....Creen los fans de esta asignatura en un mito: que donde se enseña salen niños ciudadanos de primera. Lo desmiente en Die Welt el psiquiatra Michael Winterhoff, autor de “Warum unsere Kinder Tyrannen”, desmitificador de esta y otras cosas en Alemania, uno de los países de nuestro entorno que se suponen modelo de ese mito. Winterhoff identifica razones de que el 70% de los niños tengan problemas: en los años 90 se empezó a tratar como colegas a los peques en medio de un enorme bienestar material y se dejó de decirles que no, algo que es fundamental en el desarrollo del niño desde los 4 años. Ya se sabe, esa mentalidad de que no le falte de nada, que tenga lo que yo no tuve, que disfrute como yo no pude, etc…

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.....Se crían así jóvenes sin habilidades para la vida, dirigidos al placer y la satisfacción de sus deseos, tendentes a caer en adiciones, incapaces de trabajos o relaciones estables; y pasa lo mismo en otros países con bienestar como el Japón, donde un millón de jóvenes de 20 a 30 años se quedaron a vivir en casa a costa de sus padres. Estos jóvenes no rompen como los del 68 con sus padres porque no maduran, solo se hacen niños mayores, pacíficos mientras no se les lleve la contraria. A los adultos les falta orientación, conocimiento y seguridad, que es lo que pide un niño.

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.....El niño ha adquirido en la sociedad un puesto increíble, narcisista y, como anuncia el título del libro, tirano. Muy alejado del niño de convicciones democráticas que prometen con la EpC. En la Ibiza de la abundancia, sin necesidad de asignaturas, ya conocemos el cuadro que atribuye Winterhoff a la educación permisiva, o sea, la falta de educación. No es falta de asignatura, es dejación por los padres de ese derecho fundamental, que es un deber irrenunciable que el TS les recuerda en su sentencia. Son padres que confían en que la escuela les haga sus deberes y cuyos hijos acaban en la consulta del psicólogo. Cargados de razón el Supremo y Winterhoff, si Cuesta insiste en inculcar sus creencias a nuestros hijos en la escuela habrá que acogerse al método de Mark Twain: “nunca he dejado que mi colegio interfiriese en mi educación”.
Rafael Vargas
Publicado en Diario de Ibiza

05 febrero 2009

20/09: Aprender siempre y también de los chicos

.....Es muy importante escuchar a los hijos, sobre todo si nos cuentan sus problemas. Una lista para reflexionar, pueden ayudar a mejorar la educación y la convivencia familiar.


.....Sirve también para los profesores y los hermanos mayores.


CONSEJOS DE UN ADOLESCENTE A SUS PADRES


.....Estos consejos aparecieron en una buena revista –a mi juicio– que se llama “Hacer Familia”. El autor es anónimo. Me parece que nos pueden hacer reflexionar para mejorar la educación de los hijos. No estoy de acuerdo con el quinto y al final diré porqué. He aquí una pauta que sirve para mejorar la convivencia en la familia.


.....1. Trátame con la misma cordialidad con la que tratas a tus amigos. Que seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos también.


.....2. No me des siempre órdenes. Si me pidieras las cosas, en vez de ordenármelas, yo las haría antes y de buena gana.


.....3. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Mantén tu decisión.


.....4. No me des todo lo que te pida. A veces pido para saber hasta dónde puedes llegar.


.....5. Cumple las promesas, tanto si son buenas como si son malas. Si me prometes un permiso, dámelo. Si es un castigo, también.


.....6. No me compares con nadie, especialmente con mis hermanas o hermanos. Si me ensalzas, el otro va a sufrir. Si me haces de menos, quien sufre soy yo.


.....7. No me corrijas en público. No es necesario que todo el mundo se entere.


.....8. No me grites. Te respeto menos cuando lo haces.


.....9. Déjame valerme por mí. Si tú lo haces todo, nunca aprenderé.


.....10. No mientas delante de mí. Tampoco pidas que yo mienta por ti, para sacarte de un apuro.


.....11. Cuando haga algo malo, no me exijas que te explique por qué lo hice. A veces, ni yo mismo lo sé.


.....12. Cuando estés equivocado en algo, admítelo y crecerá mi estima por ti, y yo aprenderé a admitir mis equivocaciones.


.....13. No me pidas que haga una cosa que tú no haces. Aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas.


.....14. Cuando te cuento un problema no me digas “ahora no tengo tiempo para tus tonterías” o “eso no tiene importancia”. Trata de comprenderme y ayudarme.


.....15. Quiéreme y dímelo. Me gusta oírtelo decir, aunque tú no lo creas necesario. Me agrada mucho.


.....El 5º dice que “… cumpla las promesas… si son malas”. Aquí simplemente hay que decir que no cumple cosas malas. Que no se dio cuenta al hacerla que era mala.


.....Es muy importante escuchar a los hijos. Más todavía si nos cuentan sus problemas en su convivencia con nosotros. Seguramente cada uno tiene que darle vueltas a algunos de estos puntos. Muchos de ellos merecerían un artículo aparte.


Carles Clavell

Forum Libertas