17 enero 2011

5/11: La libertad religiosa de las familias


Ante los embajadores de 178 países y los de la Unión Europea Benedicto XVI afirma que frente la libertad religiosa de las familias “se ha impuesto una educación sexual contraria a la fe y la justa razón”; afirma también que “no es suficiente una proclamación abstracta de la libertad religiosa” y denuncia la preocupante escalada de ataques mortales contra cristianos en el mundo.
La valentía del Papa y la firmeza de sus declaraciones y argumentos son un ejemplo para la actuación de los cristianos: debemos conocer bien sus razones y actuar también con cordialidad y fortaleza.

 Benedicto XVI denunció este lunes, 10 de enero, en su discurso anual al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, la “amenaza a la libertad religiosa de las familias en algunos países europeos, donde se ha impuesto la participación a cursos de educación sexual o cívica que transmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la justa razón”.

Ante los embajadores de 178 países y la Unión Europea (UE), el Pontífice afirmó que “no es suficiente una proclamación abstracta de la libertad religiosa”, una “norma fundamental de la vida social” que “debe ser aplicada y respetada en todos los ámbitos”.

El Papa denunció “las numerosas situaciones en las que lamentablemente el derecho a la libertad religiosa ha sido lesionado o negado”, y resaltó sobre todo los casos más graves de violencia y la preocupante escalada de ataques mortales contra cristianos en el mundo.

Respetar el derecho de las familias
El Santo Padre alentó ante la representación diplomática de países de todo el mundo, convocados en audiencia en la Sala Regia del Palacio Apostólico vaticano para la presentación de las felicitaciones para el nuevo año, la promoción de sistemas educativos que sean respetuosos con el derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos.

“Exhorto a todos los Gobiernos a promover sistemas educativos que respeten el derecho primordial de las familias a decidir la educación de sus hijos, inspirándose en el principio de subsidiariedad, esencial para organizar una sociedad justa”, dijo.

Según informa la agencia Zenit, el Papa calificó como “preocupante” que el servicio que las comunidades religiosas ofrecen a la sociedad a través de iniciativas en el ámbito de la educación de las jóvenes generaciones “sea puesto en peligro u obstaculizado por proyectos de ley que amenazan con crear una especie de monopolio estatal en materia escolástica”.

Puso como ejemplo que esto “se puede constatar en algunos países de América Latina”, donde muchos países están celebrando “el segundo centenario de su independencia, ocasión propicia para recordar la contribución de la Iglesia católica en la formación de la identidad nacional”.

Religión marginada Benedicto XVI se refirió a otras amenazas que el pleno ejercicio de la libertad religiosa sufre en Occidente y habló a los diplomáticos presentes de “los países que conceden una gran importancia al pluralismo y la tolerancia, pero donde la religión sufre una marginación creciente”.

“Se tiende a considerar la religión, toda religión, como un factor sin importancia, extraño a la sociedad moderna o incluso desestabilizador, y se busca por diversos medios impedir su influencia en la vida social”, advirtió. “Se llega así a exigir que los cristianos ejerzan su profesión sin referencia a sus convicciones religiosas o morales, e incluso en contradicción con ellas”, añadió.

En este sentido, puso el ejemplo de las “leyes que limitan el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios o de algunos profesionales del derecho”.

Y a la vez, apuntó como “un motivo de alegría que el Consejo de Europa, en el mes de octubre pasado, haya adoptado una Resolución que protege el derecho del personal médico a la objeción de conciencia frente a ciertos actos que, como el aborto, lesionan gravemente el derecho a la vida”.

“Otra manifestación de marginación de la religión y, en particular, del cristianismo, consiste en desterrar de la vida pública fiestas y símbolos religiosos, por respeto a los que pertenecen a otras religiones o no creen”, destacó.

“De esta manera, no sólo se limita el derecho de los creyentes a la expresión pública de su fe, sino que se cortan las raíces culturales que alimentan la identidad profunda y la cohesión social de muchas naciones”, dijo.

Subrayó que “reconocer la libertad religiosa significa, además, garantizar que las comunidades religiosas puedan trabajar libremente en la sociedad, con iniciativas en el ámbito social, caritativo o educativo” y destacó que “se puede constatar por todo el mundo la fecunda labor de la Iglesia católica en estos ámbitos”.

Persecución a causa de la fe
El Papa se refirió especialmente a aquellos países donde los cristianos son perseguidos y atacados por practicar su fe, e hizo mención de manera concreta a Medio Oriente, una de las zonas donde el problema es dramático.

"Sí, mirando hacia Oriente, nos han consternado los atentados que han sembrado la muerte, el dolor y la angustia entre los cristianos de Irak, hasta el punto de inducirlos a dejar la tierra de sus padres en la que han vivido desde siglos. Renuevo a las autoridades de ese País y a los jefes religiosos musulmanes mi apremiante llamamiento a trabajar para que sus conciudadanos cristianos puedan vivir con seguridad y puedan seguir dando su aportación a la sociedad de la que son miembros con pleno derecho".

El Pontífice también se refirió al caso de Egipto, donde el 31 de diciembre pasado hubo un ataque contra una iglesia copta en Alejandría. "Esta sucesión de ataques es un signo más de la urgente necesidad de que los Gobiernos de la Región adopten, a pesar de las dificultades y amenazas, medidas eficaces para la protección de las minorías religiosas".

También pidió que en Pakistán se derogue la llamada Ley de Blasfemia, por constituir una norma que “lesiona el derecho de las personas a la libertad religiosa”, en este caso de los cristianos.

“El peso particular de una determinada religión en una nación jamás debería implicar la discriminación en la vida social de los ciudadanos que pertenecen a otra confesión o, peor aún, que se consienta la violencia contra ellos”, señaló.

Benedicto XVI agregó en referencia a África: “como ya he recordado, la violencia contra los cristianos no perdona ni siquiera a África. Un triste testimonio de ello son los ataques contra dos lugares de culto en Nigeria, mientras se celebraba el nacimiento de Cristo”.

Defender la libertad en China y Cuba

Benedicto XVI realizó un especial llamamiento a China y a Cuba para que defiendan la libertad religiosa y recordó de manera especial a las comunidades católicas en ambos países, que llevan una vida social “difícil y a veces incluso insegura”, según informa Aciprensa.

“En este momento, mi pensamiento vuelve de nuevo a las comunidades católicas de China continental y a sus pastores, que viven un momento de dificultad y prueba”, dijo en referencia a la situación de los católicos en este país.

El Papa se dirigió también a “las autoridades de Cuba, país que en 2010 ha celebrado los 75 años de sus relaciones diplomáticas interrumpidas con la Santa Sede, para que el diálogo que felizmente se ha instaurado con la Iglesia se refuerce y amplíe más”