29 mayo 2007

052/07: La fe y la ciencia son compatibles


FRANCIS COLLINS EL INVESTIGADOR DE GENOMA HUMANO

El científico creyente ve a Dios en los pucheros

Es el título de un artículo que he leído de José Luis Olaizola, en el que hace referencia que: "con frecuencia casi todos los científicos, que alardean de sus conocimientos experimentales se declaren, cuando menos, agnósticos".

Hay excepciones muy notables dice el escritor. La revista Nacional Geographic, en su número del pasado febrero, entrevista a Francis Collins, uno de los científicos más importantes del mundo que lidera, nada menos, que el Proyecto del Genoma Humano, cuyo objetivo es comprender la naturaleza humana, para curar alguna de nuestras enfermedades innatas.

Pues bien, ha escrito un libro titulado The Language of God (El lenguaje de Dios), como en 1978 aceptó a Cristo y desde entonces se ha convertido en un cristiano devoto. Y parece ser que encontró a Dios como consecuencia de sus experiencias científicas, ya que llegó a la conclusión de que "el Dios de la Biblia es también el Dios del Genoma".

Y que "Dios puede ser adorado en la catedral o en el laboratorio". Más o menos lo que decía Santa Teresa hace siglos, que a Dios también se le podía encontrar entre los pucheros.

Esta es la realidad, si no encuentras a Dios, en los que te rodean, en tu trabajo y en tu vida ordinaria, probablemente nunca lo encontrarás.

Elena Baeza

03 mayo 2007

044/07 Testimonio: La conversión de un banquero


Olivier Sachs: la conversión del banquero que lo tenía todo

La historia real de un triunfador, ateo racionalista, cuando empezó a entender que “Dios me ha dado todo lo que quería”.


Desde su juventud como estudiante brillante, Olivier Sachs era ateo convencido. Alcanzó el éxito en las finanzas en Nueva York, cargos de importancia en la banca en la City de Londres, en Zurich. Felizmente casado, con tres hijos preciosos, dinero de sobras, obras de arte... todo lo que la vida puede ofrecer.

Por insistencia de unos amigos, en 2004 se apuntó a un Curso Alpha en Londres: “¿por qué no intentarlo? Soy un ateo convencido, me gusta el reto intelectual y tengo mucho tiempo. No me van a lavar el cerebro. De hecho, podría ser bastante divertido.”

Publicamos un extracto de su testimonio, aparecido en inglés en Alpha News, revista editada en Londres, en la iglesia Holy Trinity Brompton.

Un joven genio de las finanzas
Nací y crecí en París. No me bautizaron ni me dieron una educación religiosa de niño. Mi padre es ateo y mi madre es católica.

A los 16 años me propusieron encontrarme con un grupo de gente de distintas religiones, para conocer sus creencias y decidirme sobre qué creer. Por ejemplo, el tío de mi madre era fuertemente católico, y había personas judías. Y leí libros sobre otras religiones.
Decidí que no creía que hubiese un Dios. Estudié ciencia y llegué a ser un ateo racionalista, convencido.

A los veinte años entré en la Escuela Politécnica con muy buenas notas, acabé mi carrera e hice tres años más de ingeniería civil y economía. Estaba convencido de ser lo mejor de lo mejor, la élite de la sociedad francesa, que el éxito era mérito mío y que era más inteligente que los demás. Era arrogante, egoísta y ambicioso.

En 1985, con 24 años, estaba en Nueva York cuando empezaban a abrirse los mercados financieros. Allí descubrí el mundo de las finanzas y los bancos. Y pensé: “Esto es lo que quiero. Quiero hacer dinero”.

Mi vida romántica seguía el ritmo del resto de mi vida: muy egoísta. De los 23 a 31 años tuve una novia a largo plazo, pero no estaba completamente comprometido. Yo tenía una carrera exitosa en Londres, era el típico chico de oro y amasaba cantidades absurdas de dinero.

Amor instantáneo
En 1991 el banco me invitó a volver a París, lo que era una promoción. Mi equipo allí supo que había roto con mi novia de siempre y se daban cuenta que estaba un poco perdido y triste. Me invitaron a una fiesta y allí conocí a Valerie. Fue amor instantáneo para los dos. Yo tenía 31 años, ella, 27.

Me declaré a Valerie en el día de San Valentín de 1993 y dijo “sí”. Su familia era católica y muy cristiana. Sabían que yo era ateo pero realmente me acogieron en su hogar. Había algo diferente en ellos.

Valerie tenía fe pero no iba a la iglesia con regularidad. Hablamos de nuestras creencias y dijo que quería casarse por la iglesia y bautizar nuestros hijos. Y yo no tenía objeción. Nos casamos en una gran boda en Francia en una iglesia católica el 29 de abríl de 1994. Vivíamos en Londres, me iba muy bien y aún me motivaba completamente el dinero.

A mi amigo Mark y a mí nos invitaron a ser profesores en una grande Ecole de París, algo muy inusual para gente de nuestra edad. Iba a Francia cada fin de semana a dar conferencias. Y pensaba: ”No sólo soy un tío importante en la City en Londres, sino también profesor en esta famosa escuela de Francia”.

Después, el banco me invitó a ir a Suiza, a la oficina principal de Zurich, y allí estábamos en 1995. Estuvimos cinco años. Profesionalmente fue un gran éxito para mí, y allí nacieron nuestros tres hijos: Charlotte, 10 años, Valentine, 8, y Sebastien, 6.

Cautivado por la belleza

En Suiza empecé a interesarme por el arte y el coleccionismo. Compré mis primeras esculturas y pinturas. Como en todo lo que hacía, era bastante perfeccionista y quería aprender mucho del tema, y si estás interesado en los grandes maestros, tienes que aprender de sus temas religiosos.

Realmente me tocaron algunas obras de arte y la inspiración espiritual tras ellas, como la Pietá de Miguel Ángel. Había una fuerte sensación de que él había tenido una inspiración divina. Inconscientemente, aquello me tocó.

Volvimos a Londres en el 2000. Para entonces mi amigo Mark se había casado con Florence y enpezaron a hablarnos de su iglesia, Holy Trinity Brompton (HTB) y del Curso Alpha. Me preocupaba bastante que fuera una secta.

Yo había conseguido un estilo de vida bastante confortable, y la única razón para seguir trabajando era bastante futil: mantener mi fuerte ego en una cultura de triunfadores mostrando que podía ser aún más triunfador y continuar coleccionando obras de arte. Estaba más y más tentado a dejar de trabajar.

En este tiempo Mark se tomó una temporada sabática para intentar convencer a algunos obispos clave de la Iglesia católica en Francia de que usaran Alpha. Y empezaron Alpha en Francia.
En el 2001 Mark y Florence nos dijeron: ”En HTB están haciendo un Curso de Matrimonios. No es religioso”. Y pensé: ”¿Por qué no ir? Tenemos un buen matrimonio, pero siempre puedes mejorarlo. Vamos.”

Había entre 30 y 50 parejas. Fue una oportunidad para descubrir que la gente en HTB era normal, más aún, geniales, amigables e inteligentes. Mark y Florence impartían Alpha en Francia, y nos contaban esas increíbles historias de pequeños milagros que pasaban en los cursos. Yo simplemente pensaba que se autoengañaban.

Dejé el banco en 2003. Pasé un año yendo a museos y subastas de arte. Pasaba mucho tiempo con mi familia y de vacaciones. Era genial.

“Me gusta el reto intelectual”
Y pensé: ”Bien, hacen el curso Alpha en HTB, ¿por qué no intentarlo? Soy un ateo convencido, me gusta el reto intelectual y tengo mucho tiempo. Conozco la gente de HTB, son inteligentes e interesantes. No me van a lavar el cerebro. De hecho, podría ser bastante divertido.” Hablé con Valerie y decidimos ir juntos.

Fuimos a Alpha Matutino (el curso diurno de Alpha) en enero de 2004. Pensé que la gente era muy agradable, pero aún me mantenía a la defensiva pensando: ”Esta gente se autoengaña, de una manera u otra”. Decidí que eran sinceros pero que se engañaban.

Encontré las charlas interesantes, me gustaba su aproximación sistemática y racional porque soy una persona muy racional. Siempre había estado convencido de que el cristianismo estaba equivocado, lleno de contradicciones, que no tenía sentido. ¡Y el comportamiento contradictorio de la Iglesia a lo largo de la historia!

Pensaba: ”No hay manera de reconciliar todo esto, así que no puede ser verdadero”. Pasaban las semanas, y seguía diciéndo a la gente: “Soy ateo, no me creo todo esto”, pero no agresivamente.
Hacía preguntas todo el rato, buscaba comprobaciones, lecturas y referencias cruzadas, dobles y triples. A lo largo del curso me di cuenta de que en el supuesto de que creas en Dios entonces había una lógica y todo el tema se hacía plausible. ¡Era un supuesto grande!

Un asunto que resultaba ser un gran problema para mí era lo del salto de fe. Simplemente no podía captar a qué se referían. ¿Cómo puedes decidir que vas a creer en algo? ¡O lo crees o no lo crees!

“Deseaba que algo me sucediese”
Fuimos al fin de semana Alpha a Chichester. Nos llevamos los niños y nos encantó. Tuvimos la sesión del Espíritu Santo el sábado por la tarde. Esperaba que hubiese rayos o algo así, veía muchas cosas sucediendo a la gente a mi alrededor, pero nada pasaba conmigo. “¿Es que se engañan o soy la única persona racional aquí?”, pensaba. Pero también sabía que deseaba que algo me sucediese.

Fui a Nicky Gumbel [el fundador de Alpha que impartía el curso] y le pedí que rezara por mí. Y me dirigió en una oración. Fui feliz de decir la oración y pienso que fue genuina. La oración era básicamente: ”Perdón (por lo que he hecho mal), gracias (por morir por mí, aunque esto no lo entendía realmente), por favor (ven a mi vida)”.

Aquel primer curso Alpha respondió a la mayoría de mis inquietudes intelectuales sobre el cristianismo. Ahora empezaba a mirar mi vida ligeramente diferente.

Regalos de Dios
¿No podía ser que todo lo que había conseguido no fuese por mérito mío sino regalos de Dios? Inconscientemente me iba dando cuenta de que el Señor había sido paciente y bueno conmigo. Él me había dado todos estos regalos, bendiciones y libertad que me habían permitido triunfar en el mundo humano.

Me había dado todo lo que quería: una esposa maravillosa, una familia fantástica, una gran casa. Pero aún no estaba seguro, no habría dicho que era cristiano en ese momento, estaba en proceso, pero debía tener algo de fe, porque cada día rezaba y leía la Biblia. Realmente algo estaba cambiando.

Valerie había disfrutado del curso y su fe había reavivado completamente. Nos invitaron a ayudar en el siguiente curso Alpha Matutino.

En este curso llegó el segundo elemento: el salto de fe. Veía tantas vidas transformadas a mi alrededor, más allá de la comprensión humana que tenía que ser verdad. Un día, caminando por la calle, me di cuenta de que yo era cristiano. Fue el 2 de marzo de 2004.

Me bauticé en junio de 2004 al acabar el segundo curso, y me confirmé en diciembre con el obispo de Londres.

Dios nos equipa
Ahora, dos años después [diciembre 2006], ha habido un gran cambio en mi vida. Desde fuera no se nota, porque vivimos el mismo estilo de vida, pero ha cambiado dramáticamente.

Continuamos ayudando en los siguientes cursos y acudimos a los servicios del domingo. También me pidieron ayudar en Alpha en el lugar de trabajo, por mi historial laboral. Tenemos 35 cursos en el Reino Unido y quiero hacer un curso con mis antiguos empleados.

Ayudamos a Mark y Florence en Alpha Francia. Por mi hambre académica estoy en la escuela de teología de HTB. Valerie y yo estudiaremos juntos el Curso de Biblia. Valerie ha vuelto a la guitarra y dirige la adoración. Sabemos que algún día esta época de nuestras vidas en HTB acabará y se nos llamará a hacer algo más. Pienso que Dios nos está equipando para ello.


Fuente: ForumLibertas
Traducido y extractado de Alpha News, diciembre 2006-abril 2007, página 24-25. Se puede contactar con Olivier escribiendo a su oficina de "Alpha en el Sitio de Trabajo": tel. 0845 644 7544, workplace@alpha.org )

16 marzo 2007

032/07 TESTIMONIO: PORQUÉ NO ABORTÉ

EL TESTIMONIO DE LUCI


Yo me quedé embarazada con 24 años.

Siempre pensé que si algún día me quedaba embarazada, abortaría sin más porque tengo una amiga que abortó con 15 años y no me pareció una mala opción. Me lo contó llorando pero a la vez autojustificándose: que si no había otro remedio, que ella quería tener al bebé pero que la obligó su madre a abortar, que estaba arrepentida pero que no tuvo otra opción, que ahora no lo haría... Me enseñó la ecografía y me dijo "éste era mi niño, yo le maté. Esta es la única foto que tengo de él".

Los cínicos del abortorio le dieron la ecografía al terminar su trabajo, que majetes, eh!

Aparte de cómo estaba psicológicamente también me contó lo mal que la trataron en la clínica, que todo era muy frío, que el aborto fue sin anestesia (que a su madre le salía así más barato) y que sentía como si le arrancasen las tripas o algo de dentro, añadió: "bueno, es que lo que te están arrancando es a tu hijo".

Se supone que después del aborto mi amiga tenía que haber seguido su vida como si no hubiese pasado nada pero lo que pasó es que colgó los estudios, al poco tiempo rompió con el novio, pululaba de un cutre-trabajo a otro y no deseaba otra cosa que encontrar un novio serio con el que casarse para poder tener hijos, que es lo que hizo con sólo 19 años. Después de haber tenido 2 niños y haber pasado más de 15 años de éso, sigue sin quitase de la cabeza al primero, al que abortó.

Si no hubiese abortado suponemos que su vida habría seguido igual, habría seguido con su novio o no, habría colgado igual los estudios o no... pero estaría con su niño y no se tendría que comer la cabeza con cómo sería, los años que tendría...

Bueno, cuando me pasó a mí (y usábamos preservativo ya que los anticonceptivos hormonales me dan muchos problemas de salud) pesaron más mis estudios de educadora infantil (donde se estudia el desarrollo del niño desde la concepción hasta los 3 años) y me volvió a la cabeza la experiencia de mi amiga, que todas esas paparruchas de que el aborto es inocuo, que no pasa nada, que es como ir a quitarse una verruga...

Yo vivía con mis padres, tenía 24 años y la relación con mi ex era desastrosa (sufría maltrato psicológico, sólo que yo no lo sabía porque no sabía qué era éso ni que existiese...), me dijo que si no abortaba me iba a dejar, que no quería saber nada del bebé ni de mi, que si decidía tener el niño es que no le quería, que no estaba enamorada de él, que si le quería de verdad abortaría por él, que cómo podía ser que quisiera más a un niño que no conocía que a él...

En fin... Fuimos a una psicóloga especializada en estos temas pero que era independiente de los abortorios y fue muy clara conmigo cuando le pregunté si el niño estaba realmente vivo o era un "conjunto de células", me contestó: pues claro que está vivo.

Y yo estaba de 8 semanas de gestación.

Saqué la ecografía del sobre que te entregan cerrado para que le de un vistazo la psicóloga y lo miré, quería verle antes de tomar una decisión, que no me pasase como a mi amiga que sólo lo vio cuando no había vuelta atrás: ése era mi hijo, estaba dentro de mi y si yo lo sentenciaba nadie iba a luchar por él.

La psicóloga me explicó lo que yo ya sabía pero que no esperaba oír de una profesional que está para estas cosas, pensé que me podía decir tan frescamente que abortase, porque ese era su trabajo (creo que inconscientemente todo el mundo quiere que le digan lo que quiere oír en esos momentos y no la verdad), me dijo que con ese tiempo el niño ya estaba formado, que lo que le faltaba era crecer y madurar, que ya tenía forma humana, sus piernitas, sus bracitos, sus huellitas dactilares, su corazón latiendo...

Yo le dije que lo que pensaba es que iba a matar a mi propio hijo por no perder al padre pero que no quería matarlo, que nunca me lo perdonaría, que no haría más que pensar en él, en cómo sería y en que le habrían cortado a pedazos en vivo dentro de mí, descuartizado sin anestesia ni nada, que a mí si me la pondrían pero a él no.

Mi ex dijo que eso no era verdad y la psicóloga le dijo "es que el aborto es eso".

Mi ex no podía salir de su asombro, me empezó a decir mil barbaridades delante de ella, que si me iba a dejar, que él tenía derecho a no ser padre, que si "ésa mujer" lo único que quería era comerme el coco... Que mejor que nos fuésemos a una psicóloga que trabajase en una clínica de abortos.

Ella me miró y me dijo: "Si tú quieres abortar, yo te firmo el papel, a mi me da igual. Pero si tú no quieres, nadie te tiene que obligar, ni "él" ni nadie". Que me pensase que si yo no quería abortar y lo hacía obligada y más teniendo tan claro que luego me iba a arrepentir... que en esto no había vuelta atrás.

Mi ex me dejó... al mes de todo esto se me terminó el contrato y no me renovaron (entonces no era ilegal no renovar a una embarazada). Pasé pánico, pasé miedo, estaba aterrada, asustada, acojonada y cualquier sinónimo que se te ocurra… hablé con el médico y me dio de baja por depresión, sufrí lo indecible...

Un día me llamó mi ex todo acarameladito que si me quería mucho, que si se había portado mal conmigo... a los 10 minutos de pelotearme me preguntó "al final has abortado, no?".

Yo le contesté NO.

Me llamó de todo menos bonita y me dijo que si estaba de baja por depresión tenía de plazo hasta los 5 meses para abortar (por peligro psicológico para la madre o algo así) y colgó de golpe, yo me quedé llorando...

Sólo llamó interesado por si había abortado y si no, volverme a presionar...

Me quedó muy claro que ni me quería ni le preocupaba yo ni nada...

Sólo se preocupaba de él y de su ombligo...

Mi hermana había oído la conversación y me dijo que ya hacía días que lo sospechaba y que qué iba a hacer, yo le dije que no quería abortar pero que ya no podía más y que tenía miedo por la reacción de mi padres, que me había quedado sin trabajo pero que el médico me tenía de baja... Me preocupaba decepcionar a mis padres...

Mi hermana me dijo que no me hundiera y que lo hablara con mi madre... No se si mi hermana le dijo algo o no pero al día siguiente mi madre entró en mi habitación y me dijo que estaba muy seria, que si me pasaba algo, que llevaba muchos días rara...

Yo le dije llorando que estaba embarazada y sabéis qué me contestó? "Que bien! Un bebé! Voy a ser abuela!" y me abrazó. Entonces me puse a llorar pensando lo tonta que habría sido de haber abortado...

Un día me encontré en el bus con la madre de mi amiga, la que abortó y le conté que estaba embarazada y que a pesar de todo había decidido tener al bebé, pensé que me iba a llamar tonta pero fue todo lo contrario: me felicitó, me dijo que había hecho lo mejor y que adelante, que yo no tenía por qué abortar... Supongo que debió contar con la experiencia de su hija para darse cuenta que el aborto no es inocuo.

Otra amiga me animó a que me pusiera a trabajar a comisión para una empresa de cosmética y así salí adelante... Me espabilé bastante e hice cosas por mi hijo que no pensé que pudiese llegar a hacer nunca por mí. Me emancipé, me puse a estudiar de nuevo. Encontré una pareja estupenda con la que pronto voy a hacer 3 años, que quiere al peque como si fuese suyo. Me saqué el curso de esteticista... Poco a poco voy consiguiendo cosas que ni soñé. No es que mi vida sea fácil (ni la mía ni la de nadie, tenga o no tenga hijos) pero tener un hijo te da un empuje y una energía impresionantes y además sólo de mirarle... eres tan feliz!

Sabéis otra cosa? Mientras escribo estas líneas, me he emocionado porque mi peque, que ahora tiene 4 años y medio, ha cogido su guitarra de juguete y está cantando "mama te quiero, mama te quieeerooo!". Es una pasada! :D

Es muy diferente llorar de alegría y de emoción que de pena, de tristeza, de rabia, de impotencia y de arrepentimiento.

Si volviese para atrás volvería a pasar por lo mismo para tenerle conmigo porque... quedarme embarazada... es lo mejor que me ha pasado en la vida.

Lucila Isabel

e-mail: luci@tinet.org (puedo tardar más o menos en responder pero siempre estaré ahí)

Ps: Esta carta la escribí en un foro en abril del 2006 en respuesta a una chica que se había quedado embarazada con 24 años, se llevaba mal con el novio y no sabía qué hacer, tenéis permiso para publicarla donde creáis oportuno porque creo que puede ayudar a otras mujeres que estén en situaciones parecidas.

No sé qué hizo la chica al final… he dejado de entrar en según qué foros porque se me revuelven las tripas de leer las estupideces y consejos que repiten sin cesar las niñatas de 15 años que (aún) no han pasado por ello.

20 enero 2007


Franz Beckenbauer regresa a la Iglesia Católica gracias al Papa

El ‘Kaiser’, una leyenda del fútbol mundial, considera a Benedicto XVI como una “personalidad impresionante” del 2006

Franz Beckenbauer, una auténtica leyenda del fútbol mundial, reconoce haber regresado a la Iglesia Católica después de un reciente encuentro con el Papa Benedicto XVI, a quien considera la personalidad del 2006.

El ídolo futbolístico de los alemanes, conocido como el ‘Kaiser’, vuelve a ser un asiduo asistente a las iglesias, según confesó al periódico muniqués Münchner Abendzeitung, desde que entró en contacto con los discursos del Pontífice.

El astro bávaro, que capitaneó a la selección campeona del Mundial de Alemania en 1974, reconoció al rotativo “haber leído todos y cada uno de los discursos del Papa Benedicto XVI durante su visita a Alemania”.

“Constantemente me venía aquello de 'Id a la Iglesia y confiésense'” añadió Beckenbauer, quien a pesar de llevar dos divorcios en sus espaldas se describe a sí mismo como un “hombre de fe desde la cuna”.

“Personalidad impresionante”

El ‘Kaiser’ afirmó que “pocas veces he visto una persona que irradie tanto, de tanta bondad y de rostro tan amigable. El Papa bávaro es una personalidad impresionante”.

Cuando Beckenbauer fue recibido por el Papa el 26 de octubre de 2005, con motivo de su presidencia del Comité Organizador Alemán del Mundial de Fútbol 2006, el astro alemán confesó: “ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi vida”.

Franz Beckenbauer, de 61 años, se casó durante el pasado Mundial con su compañera de hace tiempo, Heidi Burmester, de 40 años, con la que tiene dos hijos: Joel, de 5 años, y Francesca, de 2.

Dos mundiales de fútbol

Además de ser probablemente el mejor jugador de la historia de Alemania, Beckenbauer fue también un excelente entrenador. Volvió a la selección alemana como director técnico en 1984. Sorprendentemente, der Kaiser, que no tenía ninguna experiencia como entrenador, llevó a su equipo hasta la final de la copa del mundo de México 86.

En el mundial de 1990, en Italia, Beckenbauer hizo aún más grande su leyenda consiguiendo ser la segunda persona en el mundo en conseguir la copa del mundo como jugador y como entrenador. Veinte años atrás lo consiguió también el brasileño Mario Zagallo.

Actualmente es el presidente del club alemán Bayern de Munich y, al mismo tiempo, es el vicepresidente de la DFB (Deutscher Fussball Bund o Federación Alemana de Fútbol); además de ser el principal organizador del Mundial de Fútbol del 2006 en Alemania.

Fuente: ForumLibertas

14 marzo 2006

Y después de un aborto... ¿qué?

Hay un intento consciente e interesado de silenciar una realidad que está en las estadísticas científicas de prestigiosas revistas de investigación médica: el aborto no es una mera elección inocua. Además del valor moral del asesinato cometido, la mujer que aborta lleva consigo unas consecuencias médicas que nos se pueden ocultar: los datos resultan escalofriantes


Aborto y depresión

Entrevista con Theresa Burke de las Rachel’s Vineyard Ministries

¿Cuáles son los riesgos de depresión que surgen de la culpabilidad por un aborto?


Burke: Puesto que el aborto es legal, se presume que debería ser seguro. De hecho, suele identificarse como un «derecho» de la mujer. Se supone que este derecho, o privilegio, libera a las mujeres de la carga de los embarazos no queridos. Se supone que les proporciona alivio, no pena ni depresión.

Uno de los grandes problemas es que cuando las mujeres se ven asaltadas por sus propias reacciones naturales ante la pérdida, no entienden qué es lo que va mal. Muchas mujeres van a tratamiento para la depresión, la ansiedad, o las adicciones, pero simplemente no comprenden las raíces de su enfermedad. En muchos casos son narcotizadas y se les da un diagnóstico pero nunca se les pone en el camino de la curación y la recuperación.

El recuerdo y los sentimientos sin resolver sobre el aborto se convierten en fuentes de presión que pueden surgir años después en formas inesperadas. Las emociones sin resolver demandarán atención tarde o temprano, con frecuencia a través del desarrollo de perturbaciones emocionales o de comportamiento.

El profesor David Fergusson, un investigador en la Escuela de Medicina Christchurch de Nueva Zelanda, quiso probar que el aborto no tenía consecuencias psicológicas. Se sorprendió al descubrir que las mujeres que habían tenido abortos tenían una probabilidad 1,5 veces mayor de sufrir alguna enfermedad mental, y dos o tres veces mayor de abusar del alcohol y/o las drogas.

Fergusson siguió a 500 mujeres desde su nacimiento hasta la edad de 25 años. «Las que habían tenido un aborto tenían como consecuencia elevados índices de problemas de salud mental, incluyendo la depresión (46% de aumento), la ansiedad, los comportamientos suicidas y abuso de sustancias», dice el informe publicado en la «Journal of Child Psychiatry and Psychology».

El aborto es responsable de hecho de toda una serie de problemas profundos:

– Un 160% de aumento en los índices de suicidio en Estados Unidos, según los «Archives of Women’s Mental Health», en el 2001;

– Un aumento del 225% en los índices de suicidio en Gran Bretaña, según el «British Medical Journal», en 1997;

– Un aumento del 546% en los índices de suicidio en Finlandia, según los «Acta Obstetrica et Ginecologia Scandinavia», en 1997.

En total, el aumento en la media del riesgo de suicidio en estos tres estudios es de un 310%.

El alto índice de suicidios a consecuencia del aborto refuta claramente el mito de que poner término a un embarazo es más seguro que dar a luz.

El estudio que se basa en los mejores resultados ligados a índices de admisión psiquiátrica tras haber abortado revela que en los cuatro posteriores al embarazo, las mujeres que han abortado tienen de dos a cuatro veces más hospitalizaciones psiquiátricas que las mujeres que dieron a luz.

Otro estudio revela que incluso cuatro años después el índice de admisiones psiquiátricas permanecía un 67% más alto que el de las mujeres que no habían abortado.

A las mujeres que abortan se les suele diagnosticar reacciones a los cambios, psicosis depresiva y desórdenes neuróticos y bipolares, según los «Archives of Women’s Mental Health», del 2001.

El riesgo de depresión posparto y psicosis durante los nacimientos deseados también se suele ligar a un aborto previo. Hasta 8 años de promedio tras los abortos, las mujeres casadas sufren un riesgo un 138% mayor de depresión clínica en comparación con las mujeres solteras que llevaron hasta el final su primer embarazo no querido. Esto según el «British Medical Journal» del 19 de enero de 2002.

En la categoría de abuso de drogas y alcohol, vemos a muchas mujeres que tras el aborto intentan hacer frente a su conflicto y dolor internos a través de un riesgo de abuso de sustancias 4,5 veces mayor. Y esto se basa sólo en informaciones sobre abuso de sustancias. Hay que pensar en todas aquellas personas que piensan que beber ocho vasos de vino cada noche es sólo una forma de «relajarse». Se informó de este aspecto en la «American Journal of Drug and Alcohol Abuse», en el año 2000.

Los resultados del primer estudio internacional a largo plazo dirigido por el doctor Vincent Rue revelan evidencias aplastantes de desorden de estrés postraumático.

Las estadísticas recogidas en Norteamérica revelan lo siguiente:

– El 55% de las mujeres que habían abortado informaron de pesadillas y preocupación con el aborto;

– El 73% describen situaciones de volver a revivirlo;

– El 58% de las mujeres informan de pensamientos suicidas que relacionan directamente con sus abortos.

– El 68% revela que se sienten mal consigo mismas;

– El 79% informan de culpabilidad, con incapacidad para perdonarse a sí mismas;

– El 63% tienen miedo respecto a sus futuros embarazos y maternidad;

– El 49% tienen problemas al estar cerca de bebés;

– El 67% se describen a sí mismas como «emocionalmente entumecidas».

Una exhaustiva revisión de muchos otros estudios y la experiencia clínica indica que para muchas mujeres, el inicio de disfunciones sexuales y desórdenes alimentarios, el aumento del tabaquismo, los desórdenes de pánico y ansiedad, junto con relaciones de abuso se vuelven formas de vida comunes como consecuencia de su experiencia con el aborto.

¿Hay alguna razón científica o política para no esperar que se estudie la relación entre aborto y depresión, que ha hecho que la investigación no se haya realizado?

Burke: Como sociedad, sabemos debatir sobre el aborto como un tema político pero no sabemos cómo hablar sobre él a un nivel íntimo y personal. No hay normas sociales a la hora de tratar un aborto. En su lugar, intentamos ignorarlo.

Una de las razones por la que no queremos hablar de la pena de las mujeres y hombres que han tenido un aborto es que nosotros, como sociedad, estamos profundamente preocupados por el tema del aborto. Mientras la gran mayoría cree que el aborto debería estar disponible legalmente, a la mayoría también le preocupa moralmente.

Según una importante encuesta, el 77% del público cree que el aborto es quitar una vida humana, con un 49% que lo igual con el asesinato. Sólo el 16% afirma creer que el aborto es sólo «un procedimiento quirúrgico para quitar tejido humano».

Incluso un tercio de quienes se dicen estar muy a favor del aborto admitirá creer que el aborto es quitar una vida humana. Esto es lo que afirma James Davison Hunter en su libro de 1994 «Before the Shooting Begins: Searching for Democracy in America’s Cultural War» (Antes de empezar el Tiroteo: buscando la Democracia en la Guerra Cultural de América).

Estos resultados sugieren que la mayoría de los norteamericanos dejan «colgadas» sus propias creencias sobre el aborto por respetar el «derecho de la mujer a elegir».

Como sociedad hemos escogido tolerar las muertes de los niños no nacidos con el propósito de mejorar las vidas de las mujeres. Este compromiso moral, no obstante, se ve alterado cuando las mujeres se quejan por sus corazones rotos tras el aborto. Hacen que sus oyentes se sientan incómodos y confusos.

La depresión tras un aborto nos fuerza a contemplar no sólo el dolor de un individuo, sino la angustia de nuestra sociedad. Es un tema profundamente complejo y preocupante. La mayoría de nosotros no quiere pensar en ello con demasiada profundidad. Los defensores del aborto suelen vacilar a la hora de reconocer la realidad del dolor postaborto porque temen que esto pueda minar de alguna manera la argumentación política que sirve de apoyo al aborto legal.

Ignorando todas las evidencias contrarias, la mayoría de los que aconsejan a las mujeres les dirán que las reacciones psicológicas al aborto son raras e incluso inexistentes. Se evita cualquier cosa que pueda despertar malestar o intranquilidad. Tales hechos, temen ellos, pueden «persuadirla a no dar su consentimiento para abortar». En esencia, se hace la elección por ella, para protegerla de cualquier información que pudiera disuadirla de su opinión. La colusión de ignorancia y negación comete un abuso y una negligencia con las mujeres, facilitando el potencial para un trauma profundo y que dejará cicatriz.

Las mujeres tienen el derecho a saber los riesgos a que se enfrentan cuando toman la decisión de abortar. A la luz de la preocupante estadística sobre riesgos para la salud mental, el mayor riesgo de cáncer de pecho, etc…, resulta obvio que sean necesarias restricciones y regulaciones para la protección de la salud reproductiva y psicológica de las mujeres.



Zenit. Código: ZS06031308
Fecha publicación: 2006-03-13