20 diciembre 2010
48/10: La Sábana Santa y el Carbono 14
20 septiembre 2010
34/10: Dios existe
El libro de Hawking reabre un viejo debate. En la historia del pensamiento reciente abunda la bibliografía que avala la tesis de un ser superior
Este artículo será útil en clases de Filosofía y Religión en los niveles de Bachillerato y final de la ESO. Se puede acompañar de un breve cuestionario o de un diálogo posterior.
La cuestión de Dios está de moda. La multiplicación y el desarrollo de las ciencias han ofrecido más argumentos para pensar a Dios. Los científicos han buscado cómo era posible que Dios se engarzara con sus descubrimientos o han afirmado que es imposible que haya algo más que lo que se descubre siguiendo el método científico. Hay autores, por ejemplo Ermanno Bencivenga, que se atreven a escribir libros enteros para estudiar la demostración de su existencia al estilo de los clásicos («La dimostrazione di Dio. Come la filosofia ha cercato di capire la fede», 2009). Otros prefieren las demostraciones clásicas renovadas por el avance espectacular que la cosmología física ha conocido, caso de Francisco Soler Gil («Dios y las cosmologías modernas», 2005). Las conclusiones son contrapuestas, pero el proceso lógico que han seguido y el rigor de sus planteamientos permiten advertir que estamos ante un tema central.
Los filósofos saben que no basta redactar con claridad y rigor. Es necesario discutir los argumentos contrarios. Los argumentos ateos pueden resumirse en dos: uno, que Dios no es necesario –es la crítica naturalista–, y el otro, que si existe el mal –o al menos algunas clases específicas o determinadas cantidades de mal–, entonces no puede existir un Dios bueno, sabio y omnipotente. El argumento a partir del mal requiere la objetividad del mal, no basta definir qué es el mal, sino probar su existencia en concreto.
Puede pensarse que se trata de cuestiones abstractas, pero la realidad es que el filósofo ateo quizá más importante del siglo. XX, Antony Flew, se ha convertido racionalmente al teísmo, siguiendo la evidencia hasta donde ésta quiera conducirnos («There is a God: how the world’s most notorious atheist changed his mind»; con Roy Abraham Varghese, 2007. La consistencia y la racionalidad de las leyes de la naturaleza, el ajuste fino de las constantes físicas del universo que permite la existencia de un ser inteligente, el origen del universo en el big-bang, y, finalmente, la rica información organizada necesaria para la vida permiten elaborar una fuerte demostración a favor del teísmo.
Hace pocos años ha surgido «el nuevo ateísmo», compuesto por filósofos como Daniel C. Dennet («Breaking the spell: religion as a natural phenomenon», 2006) y Michael Onfray («Tratado de ateología: física de la metafísica, 2006); por divulgadores científicos como Richard Dawkins («El espejismo de Dios», 2007); y por críticos culturales como Christopher Hitchens («Dios no es bueno. Alegato contra la religión», 2008) o Sam Harris («El fin de la fe. La religión, el terror y el futuro de la razón», 2007). A medida que han alcanzado popularidad se han radicalizado, y no siempre se expresan con la mesura y equilibrio requerido en una empresa intelectual ni con la sutileza y la finura de un pensador que ama el diálogo. Les caracteriza la crítica moral al cristianismo. Pero crítica no significa discernimiento, sino ataque. Su reduccionismo científicista es una tarea complicada que no se acomoda a una concepción moral fuerte: si el hombre es sólo un ser como cualquier otro del universo, ¿por qué posee dignidad? Además, sin esa moral, ¿a partir de dónde y con qué fuerzas se desarrollará una nueva cultura atea? Y, sobre todo, ¿a dónde quieren conducirnos? Da la impresión de que es un fenómeno puramente reactivo y parasitario del cristianismo. En realidad, parece que pretenden únicamente llegar a poseer el poder político que atribuyen a la religión.
Respuestas más mesuradas
A la dureza de sus críticas no le han faltado respuestas, en general más mesuradas. Podemos destacar a Scott Hahn que ha escrito «Answering the New Atheism: Dismantling Dawkins’ Case Against God (2008), a William Lane Craig y su «God Is Great, God Is Good: Why Believing in God Is Reasonable & Responsable (2009) y a Alister McGrath que ha afrontado un largo diálogo con «Dennett: The future of Atheism : Alister McGrath and Daniel Dennett in dialogue» (2008).
Los científicos, como los filósofos, se dividen en creyentes y ateos. No se trata de una división equilibrada, ni de hallar porcentajes en encuestas al efecto. La cuestión es más profunda. En primer lugar, la ciencia ha surgido allí donde la creencia en la racionalidad del universo basada en la libre creación divina se había asentado en la cultura y había moldeado el pensamiento y espoleado el deseo de saber cómo había hecho Dios el mundo. También conviene destacar que casi todos los grandes científicos han sido estimulados por su fe a desarrollar la ciencia. Tenemos el ejemplo de Francis S. Collins («¿Cómo habla Dios? La evidencia científica de la fe», 2007): un científico, jefe del proyecto Genoma, convertido al cristianismo en la madurez y que intenta pensar su fe junto con la ciencia de una manera «enteramente plausible, intelectualmente satisfactoria y lógicamente consistente».
Entender desde la ciencia
La cuestión crucial que está en juego es si realmente el hombre puede entenderse a sí mismo sólo desde la ciencia que ha desarrollado o si él mismo en cuanto persona libre y creativa no queda aparte del objeto de la ciencia y más allá de lo que su método permite alcanzar. El naturalismo podría caracterizarse, por contraposición, como aquella filosofía según la cual la ciencia positiva puede llegar a saberlo todo. La discusión sobre el naturalismo centra una buena parte del esfuerzo de pensadores tanto ateos como creyentes (Steward Goetz, «Naturalism», 2008; «Science and religion in dialogue», 2010).
Los científicos y los filósofos son profesionales del diálogo crítico y no temen cruzar sus armas en debates privados y públicos, por escrito o delante de las cámaras de televisión. En el ámbito americano, un experto es William Lane Craig que ha protagonizado debates, entre otros, con Walter Sinnott-Armstrong («God? A Debate Between a Christian and an Atheist», 2004), Anthony Flew («Does God exist?», 2003) y Christopher Hitchens (2009). En el ámbito español podemos encontrar el de Francisco Soler Gil con Martín López Corredoira que se titula «¿Dios o la materia?» (2008). En Italia el debate es encabezado casi siempre por Paolo Flores d’Arcais que se ha medido, entre otros, con Joseph Ratzinger («¿Dios existe?», 2008), con Angelo Scola (Dio? Ateismo della ragione e ragioni della fede, 2008), pero siempre da la impresión de que quiere llevar razón.
Este diálogo es imprescindible para la vida cultural de una civilización y se desarrolla aunque los que participan no sean ni creyentes ni ateos, porque a todos concierne el interés de la religión o el valor de su rechazo. Esta confrontación sólo tiene sentido si seguimos buscando la verdad. Al evaluar los diferentes argumentos, discriminando sobre su valor relativo, podemos descubrir mejores modos de sostener nuestras creencias e insistir de modo más eficaz en sus aplicaciones prácticas para hacer más humana la vida.
Enrique Moros
Profesor de Metafísica. Universidad de Navarra
La Razón 09/09/2010
33/10: De qué sabe Hawking
“La Física da de sí lo que su método le permite”, dice un científico y filósofo de la Universidad de Navarra en respuesta al nuevo libro de Hawking.
Es interesante que se puntualicen con claridad las cosas que están en discusión, porque si no, se pueden tomar en serio afirmaciones que no tienen ningún fundamento o discutir esas afirmaciones sin saber cuáles son los criterios de verdad.
En las consideraciones publicadas por The Times” basadas en algunas citas del libro de Hawking y, supuestamente, en lo contenido en dicho libro, se puede apreciar una superposición de planos en el que últimamente suelen incurrir algunos científicos que defienden, principalmente, tesis materialistas, aunque no solamente estos.
Los dos planos a los que me refiero son el propiamente científico, por un lado, y el correspondiente a una racionalidad que no se limita a aquello que el método científico puede dar de sí.
No existe "la" ciencia
Existen varias ciencias, con sus métodos propios, y no una sola ciencia. Este hecho, que a veces se olvida, pone de manifiesto que, de hecho, no parecen reducibles los fenómenos de los que cada ciencia se ocupa a un conjunto de leyes que se obtengan solamente en una de ellas como la Física, por ejemplo.
La famosa teoría del todo persigue unificar en un solo marco teórico las predicciones cuantitativas que la Física puede hacer en relación con las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza.
Algunos, de una manera ilegítima, parecen sugerir que con dicha teoría se podría explicar el Universo en todos sus fenómenos y procesos. Es un salto completamente injustificado. Más bien, lo que necesitamos es desarrollar diversas disciplinas con las que abordar el conocimiento científico de los distintos ámbitos de la realidad.
La filosofía: una "racionalidad ampliada" útil para explicar la realidad
Hay dimensiones del mundo físico y de lo que es propiamente humano que exigen, de una manera muy clara, una racionalidad ampliada que podríamos llamar filosófica.
Pretender explicar la realidad de la libertad, del amor, del deber, etc. con base a interacciones materiales sería como volver, aunque con un aparato matemático muy sofisticado, a mantener tesis semejantes a las de los materialistas griegos como Demócrito, Leucipo o algo más tarde Epicuro y Lucrecio.
De hecho, incluso dentro de la Física, la legítima pretensión de explicar todos los fenómenos físicos mediante un conjunto de leyes fundamentales es muy discutido. No es pacíficamente aceptado, por ejemplo, que la termodinámica sea reductible a la mecánica estadística: la noción de entropía presenta una dificultad para conseguirlo.
Sorprende que un científico como Hawking, con méritos reconocidos, incurra en semejantes confusiones.
¿Multiversos contra Dios?
Hawking parece presentar a un dios que está condicionado por las leyes de la naturaleza, no al Dios Creador de dichas leyes. No deja de ser curioso que la hipótesis de que Dios solamente podía crear un único mundo, conclusión que parecía desprenderse de la visión aristotélica que dominaba en las universidades en el siglo XIII, fue condenada por el obispo de París Tempier en 1270 por verla incompatible con la omnipotencia y grandeza de Dios.
Las hipótesis actuales de la existencia de multiuniversos no constituye ninguna amenaza contra la fe (aunque, lógicamente, supondría un desafío para la reflexión en algunas cuestiones teológicas).
Además, en la doctrina cristiana no hay pretensión de exclusividad en relación con el hombre. De hecho, ¡incluso forma parte de la revelación la existencia de otros seres inteligentes llamados ángeles! Respecto a ellos, Tomás de Aquino decía que era coherente con Dios que hubiera un número inmensamente grande.
¿Creación espontánea? Eso no es física ni lógica
Según The Times, Hawking afirma en su libro:
"Puesto que hay una ley como la de la gravedad, el Universo puede crearse a si mismo de la nada, y lo hace. La creación espontánea es la razón por la que existe algo, en vez de nada, por la que existe el Universo, por la que existimos nosotros".
Respondamos con claridad que ver las leyes del Universo como una explicación de su autocreación no tiene ninguna base racional ni empírica.
De hecho, hablar de "creación espontánea" es contradictorio. La física se ocupa del comportamiento de la materia en todos sus estados: como partículas o como energía de distinto tipo. Cuando se emplea la expresión "creación espontánea" en física, por lo general el físico se está refiriendo en realidad a una simple transformación de carácter material. Un físico no puede hablar de "crear desde la nada", como sí lo puede hacer la fe cristiana.
En el cristianismo, Dios es Él el autor de las leyes, no se limita a usar leyes preexistentes para organizar uno o varios universos.
¿A más mundos habitables, menos Dios?
Según la periodista del Times "Hawking escribe que el primer golpe fue la observación confirmada en 1992 de un planeta orbitando una estrella que no era nuestro Sol". Y cita su libro: "Eso hace que las coincidencias de nuestras condiciones planetarias - el único Sol, la afortunada combinación de la distancia Tierra-Sol y la masa solar- sea mucho menos remarcable y mucho menos convincente [compelling] como evidencia de que la Tierra fue cuidadosamente diseñada simplemente para satisfacernos [please us] a nosotros, los seres humanos".
Parece que, según Hawking, la existencia de Dios dependa de la probabilidad de la existencia o no de un mundo como el nuestro.
Sin embargo, lo propio de Dios no consiste en afinar los parámetros para que podamos existir, sino en crear. Y crear es una donación libre y amorosa de Dios. Esto difícilmente lo puede explicar la física y los argumentos basados en la probabilidad.
Luego, para combatir el "principio antrópico" (que, en principio, favorece las posturas teístas) acude a la tesis del multiverso, de que hay una infinidad de universos.
La tesis de los multiuniversos en realidad no pasa de ser una mera hipótesis matemática. Hoy por hoy no tiene contrastación de carácter experimental, ni se puede falsar, es decir, no es científica. Sólo busca quitar especificidad a nuestro Universo.
El orden que vemos en el universo -la fuerza de atracción nuclear, la velocidad de expansión del universo- es tan improbable, parece seguir una casualidad tan increíble, que la única manera de explicarlo sin acercarse al deísmo es proponiendo que haya una infinidad de universos, tantos que, por probabilidad, alguno tenga las asombrosas condiciones que nosotros tenemos. Es la única manera de explicar para algunos el fino ajuste de las constantes físicas del Universo, sin acercarse al teísmo.
Pero, insistamos, hoy por hoy los múltiples universos no son una tesis científica.
Ser humano ¿es ser simplemente una "colección de partículas"?
La tercera frase del libro de Hawking que The Times difunde afirma:
"La teoría M [una serie de "teorías del todo" usando cuerdas] es la teoría unificada que Einstein esperaba encontrar. El hecho de que nosotros los seres humanos - que somos fundamentalmente meras colecciones de partículas fundamentales de la naturaleza- hayamos llegado tan cerca de entender las leyes que nos gobiernan a nosotros y a nuestro universo es un gran triunfo".
El mismo Hawking que afirma que somos una mera colección de partículas admite luego que llegamos a entendernos a "nosotras mismas". ¿Cómo puede un conjunto de partículas alcanzar "ese gran triunfo" sin dejar de ser eso: un conjunto de partículas? Seremos, al menos, algo más, no sólo eso.
La física da de sí lo que su método le permite. Siempre habrá cuestiones que quedarán fuera de su alcance, preguntas que ese “conjunto de partículas” se hace continuamente: el sentido de la existencia, de la vida y de la muerte, etc... La física no responde a estas preguntas, que son preguntas reales e importantes.
Los extraterrestres no molestan al cristianismo
Por último, Hawking parece sugerir que si hubiese muchos planetas como la Tierra, con vida inteligente, el cristianismo se vería refutado o, al menos, en dificultades.
La realidad es que el que haya más o menos planetas con o sin vida inteligente no está directamente abordado por el magisterio de la Iglesia, pero el cristianismo nunca ha negado esta posibilidad.
De hecho, la enseñanza católica sobre los ángeles es una manifestación de la apertura de la Iglesia a la existencia de seres inteligentes diferentes de nosotros. Simplemente, de haber más razas inteligentes en el cosmos, se plantearían algunas preguntas teológicas sobre la unicidad de la redención de Cristo (¿necesitan redención, sería Cristo su redentor, cómo les llegaría esa redención?, y otras) que habría que abordar. Pero no afectan en nada a las enseñanzas sobre un Dios Creador.
Santiago Collado González
Grupo de investigación “Ciencia, razón y fe” (CRYF) www.cryf.org
Director de investigación de la Facultad Eclesiástica de Filosofía de la Universidad de Navarra
Físico y doctor en Filosofía
Religiónenlibertad.com, 13/09/10
01 febrero 2010
4/10: CERTIFICADO DE SEPULTURA DE JESÚS
…..Esta investigación fortalece aún más la convicción de que
Palabras del siglo I en
Bárbara Frale.- “El contenido de estas palabras se refiere a la muerte de un personaje llamado Iesoys Nnazarennos, el mismo nombre que encontramos en los cuatro Evangelios”.
…..Ya en 1
978 un grupo de expertos descubrió algunas letras en torno al rostro del hombre de
BF.- “Los condenados a muerte no podían ser llevados a la tumba de su familia. Tenían que pasar 12 meses en la sepultura pública, gestionada por el tribunal de Jerusalén. Después de esos 12 meses el cuerpo se daba a la familia para que lo enterrasen junto a los parientes”.
…..En el caso de Jesucristo, José de Arimatea y Nicodemo pidieron al gobernador Poncio Pilato que no se dejara el cadáver en la fosa común sino en el sepulcro de la familia de José de Arimatea.
BF.- "Hizo falta “etiquetar” el cadáver porque allí podrían ser enterrados otros miembros de la familia de José de Arimatea, y el cuerpo de Jesús debía entregarse a sus familiares después de 12 meses".
…..Por eso, una vez envuelto el cadáver en un sudario, fueron pegadas en torno a la cabeza unas tiras de papiro en las que se explicaba con letras grandes quién era el difunto.
BF.- "Estaba escrito el nombre del difunto, la fecha de muerte, el motivo de la condena y la fecha en la que se podía entregar el cuerpo a la familia, una vez cumplida esta peculiar condena post-mortem".
…..Datos que coinciden con los de los Evangelios. Según la experta, estas tiras de papiro estuvieron pegadas a
BF.- “La tinta de estas palabras incluía algún metal, y ha habido
una interacción química con la celulosa del lino y con la imagen de
Para comprobar su hipótesis, Bárbara Frale pidió a un grupo de paleógrafos que estudiasen cuándo fueron escritas, pero no les dijo de dónde procedían. Según los paleógrafos, esta caligrafía es de en torno al siglo I, lo que confirma que son de la época de Jesús.
…..Otro misterio resuelto de
Bárbara Frale es autora de la “La sindone di Gesù Nazareno”
La entrevista es transcripción de un vídeo de ROMEREPORTS.com
Un comentario al libro:
Nicola Antonio de Liso. He leído con placer este valioso ensayo por Barbara Frale. Estoy de acuerdo con la escritora acerca de la autenticidad de
Así que, estamos en el siglo I y sigue el trabajo de los investigadores.



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