31 octubre 2008

132/08: Noviazgo

Un libro muy útil para que los jóvenes descubran la belleza y dignidad del amor humano.

El profesor Rafael Hernández desvela en un libro las claves para acertar en el noviazgo

“Si se cultiva esa etapa, el éxito en el matrimonio está garantizado”, afirma el capellán del Instituto Superior de Secretariado y Administración de la Universidad de Navarra

Rafael Hernández, docente y capellán del Instituto Superior de Secretariado y Administración (ISSA) de la Universidad de Navarra, ha publicado el libro “Noviazgo: ¿Seguros? Ideas para acertar”. Prologado por el psiquiatra Enrique Rojas, el volumen es fruto de los seminarios que el profesor Hernández ha dirigido con estudiantes de diversas universidades y facultades a lo largo de 10 años.

“Estas historias descubren planteamientos certeros que han llevado a un amor fiel, respetuoso y comprometido, junto a otros erráticos que desembocan en fracasos estrepitosos”, asegura el autor.

"El noviazgo -apostilla- es una etapa importantísima de conocimiento mutuo entre la mujer y el hombre, en la que existen unas reglas no escritas de sinceridad, respeto, amor verdadero, paciencia, conocimiento profundo, que muchas veces se pasan por alto y marcan para siempre la futura relación matrimonial. Si se descuidan aparecerán en el futuro patologías que llevan a crisis muy difíciles de superar cuando una mujer y un hombre ya están definitivamente comprometidos. Si se cultivan los pasos del noviazgo, el éxito del matrimonio, de algún modo, está garantizado por ese aprendizaje en el amor".

Además, Rafael Hernández otorga gran relevancia “al estudio de los diversos temperamentos humanos, que deben tenerse en cuenta para acertar, y pistas para crecer en inteligencia emocional”.

“El libro no ofrece recetas, sino ideas que iluminan para decidir bien sobre el amor. Más vale un trauma en el noviazgo que un matrimonio traumático”, puntualiza el profesor del campus de San Sebastián. Entre otros temas, se abordan el egoísmo, la verdad y sinceridad, el genio femenino, la complementariedad, la oración, la formación y la castidad.

131/08: La castidad es cada vez un valor de jóvenes

Esperanza y capacidad de compromiso dos valores en alza que ayudar a salir de la medicridad y el hedonosmo. Cada vez que encontramos otro testimonio de verdadetra juventud es buen momento para empezar.

Jonas Brothers, nuevo fenómeno musical para adolescentes proclaman la virginidad y la pureza

Los hermanos Kevin, Nick y Joe son número uno en Estados Unidos y arrasan también en España, donde presentaron su último trabajo ‘A little bit longer’

Son el nuevo fenómeno musical entre adolescentes de todo el mundo y la banda juvenil número uno en Estados Unidos. Rockeros, cristianos y vírgenes, los Jonas Brothers pasaron recientemente por España para recoger el disco de oro por su último trabajo, A Little Bit Longer.

A pesar de enloquecer con su música a sus miles y miles de fans, el trío formado por los hermanos Kevin (19 años), Nick (16) y Joe Jonas (15) son un grupo de lo más atípico en el mundo del pop/rock: lucen anillos de pureza en sus dedos, símbolo de que mantendrán la virginidad hasta el matrimonio.

Antítesis de la rebeldía que caracteriza a los grupos de rock, empezaron cantando en iglesias, viajan siempre en las giras acompañados por su familia, y en sus canciones de pop cristiano lanzan mensajes que tienen que ver con los valores.

Así se fabricaron

‘Los hermanos Jonas’ son originarios de Wyckoff, New Jersey (EE.UU.), y comenzaron su carrera hacia el éxito en 2005, cuando cerraron un contrato con Columbia Records. En sus inicios se hicieron llamar ‘Sons of Jonas’ (hijos de Jonas), pero después de varias propuestas acabaron con el nombre actual.

En agosto de 1986 lanzaron su primer álbum, It’s About Time, además de grabar el tema para una serie de Disney Chamnel, American Dragon: Jake Long. En diciembre de ese mismo año firmaron con Hollywood Records, propiedad de Disney.

En la primavera de 2007, Disney Channel emitió una serie de documentales, Jonas Brothers: Living the Dream; y en agosto llegó el bombazo: hicieron un cameo en Hanna Montana y sacaron su segundo álbum, Jonas Brothers, que vendió 1,4 millones de copias.

En enero de 2008 empezaron el Look Me in The Eyes Tour, que se prolongará hasta 2009, con 140 actuaciones, y se convertirá en una película. Además, este verano estrenaron el telefilme de Disney Channel Camp Rock, y lanzaron su último éxito discográfico, el álbum A Little Bit Longer, que ya ha vendido un millón de copias.

Histeria juvenil en Madrid

A su paso por Madrid, donde Kevin, Nick y Joe tuvieron un doble encuentro con sus fans, los Jonas Brothers provocaron una buena dosis de histeria colectiva entre niñas y adolescentes.

Primero, durante la presentación de A Little Bit Longer, y, después, cuando recogieron el disco de oro por su último trabajo y firmaron miles de autógrafos.

Durante la entrevista que les hicieron doce fans que habían ganado un concurso previamente, el trío de Jonas Brothers explicó que lo que más les muevees “tocar la música que les gusta”. También comentaron que su sueño “es hacer una gira mundial y poder volver a España a tocar para vosotros”.

27 octubre 2008

130/08: Los padres pueden educar

Ocho de cada diez adolescentes salvadoreños señalan el papel de sus padres en la transmisión de valores

Así lo subraya un informe elaborado por investigadores de la Universidad de Navarra sobre la juventud de El Salvador


Ocho de cada diez adolescentes salvadoreños señalan el papel de sus padres en la transmisión de valores como la lealtad, la solidaridad o el respeto a los mayores. Además, preferirían que fueran sus padres los que les informaran sobre temas relacionados con el amor y la sexualidad, aunque refieren que habitualmente recurren a sus amigos. Los hijos hablan más con sus padres sobre las drogas y los lugares de diversión que sobre otros temas socioculturales como la política o la historia de su país.


Así lo explica un desarrollado informe por un grupo de expertos del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra coordinado por el Dr. Jokin de Irala. El equipo ha encuestado a más de 3.000 personas de entre 13 y 19 años del país latinoamericano sobre sus estilos de vida.


Papel de los medios, tecnología y ocio


El informe destaca que el 80,9% de los adolescentes elige durante su tiempo libre ver la televisión, leer revistas o escuchar música. No obstante, pocos afirman que los medios de comunicación transmiten valores cívicos e incluso un 61,4% considera que “éstos envían mensajes que animan a asistir a fiestas nocturnas y a consumir bebidas alcohólicas”.

Las actividades menos practicadas en su tiempo de ocio son la lectura -un 20% nunca lee libros o periódicos- y las actividades culturales o formativas. El 79% nunca realiza voluntariado.

Por otra parte, el estudio muestra que el 86,9% tiene móvil y tan sólo un 26% lo apaga por la noche. En cuanto al uso de tecnologías, un 27,6% posee computadora en su habitación y de ellos únicamente el 22,3% tiene instalado un filtro de contenidos para Internet.


Afectividad, amor y sexualidad


La mayoría de los adolescentes de entre 13 y 19 años no han tenido relaciones sexuales. “El ocio no constructivo, el uso inadecuado de Internet, la ausencia de participación en actividades culturales y voluntariado y la religiosidad baja, entre otros factores, se han asociado con relaciones sexuales precoces”, destacan los autores.


En cuanto a la información que poseen sobre temas relacionados con la sexualidad, dos de cada diez piensan erróneamente que el preservativo es 100% eficaz para evitar las infecciones de transmisión sexual (ITS) y el embarazo y sólo la mitad de los jóvenes sabe que tener 3-4 parejas sexuales a lo largo de la vida aumenta el riesgo de adquirir una ITS. Entre estos jóvenes, la probabilidad de tener relaciones sexuales precoces ha sido mayor.


En general, los encuestados muestran más interés sobre temas de tipo afectivo, como qué significa enamorarse o cómo distinguir entre atracción, deseo y amor, que sobre temas biológicos relacionados con la sexualidad.


En el estudio han colaborado, además del doctor de Irala, las doctoras Cristina López y Silvia Carlos y Mari Calatrava de la Universidad de Navarra así como InterMedia Consulting de Italia y CONCULTURA de El Salvador.

Fuente: unav.es

24 octubre 2008

129/08: Educación

Creer en la educación

Victoria Camps

Península. Barcelona (2008).

220 págs. 17,50 €.




Este libro de Victoria Camps resulta interesante por la radiografía que hace de lo que está sucediendo en la educación española. Reclama un cambio de rumbo y la recuperación de valores y virtudes que deben estar siempre presentes en la educación, como el respeto, la autoridad, el esfuerzo y la disciplina, aunque el fin de la educación, lógicamente, debe ir más allá.

Catedrática de Filosofía en la Universidad Autónoma de Barcelona, Victoria Camps ha escrito numerosos ensayos sobre cuestiones relacionadas con la ética de la sociedad actual: “Una vida de calidad”, “Reflexiones sobre bioética”, “Manual de civismo” (en colaboración con Salvador Giner), “El siglo de las mujeres”, “Paradojas del individualismo”... En todos ellos, directa o indirectamente, reflexiona también sobre la educación y su papel en la formación de la ciudadanía.

En “Creer en la educación” parte del supuesto de que los modelos educativos del pasado están periclitados y que hay que buscar una nueva forma de educar, con parámetros y valores distintos. Con el modelo anterior a la LOGSE se muestra muy crítica, aunque su descripción sea un tanto esquemática y simplista. Sin embargo, la aprobación de la LOGSE y de la LOE no ha conseguido los resultados esperados, como se encargan de demostrar los informes nacionales e internacionales. Camps reconoce que las cosas no funcionan: “Nos encontramos en medio de una confusión y un desconcierto tales que hemos acabado abdicando de obligaciones fundamentales como la de educar en los valores más básicos y necesarios”.

Para Camps, la educación que se ha construido durante los últimos años ha sido contra el modelo anterior. Todo lo que encajase con este objetivo, se idealizaba al máximo. Pero el resultado, años después, es “la desorientación total”. Los sistemas educativos aprobados durante la democracia se han apoyado en teorías pedagógicas que han multiplicado algunos errores pedagógicos y en el ensalzamiento de la innovación por la innovación. La realidad es que “la educación se encuentra inmersa en la línea de pensamiento posmoderno, débil, relativista, destructor inmisericorde con el pasado, pero incapaz de arriesgar ideas constructivas de futuro. Una serie de teorías pedagógicas igualmente posmodernas han revitalizado el mito de la bondad natural de la infancia, bondad que la sociedad pervierte indefectiblemente, según la propuesta de Rousseau”.

Camps se dirige especialmente a aquellos que defienden exclusivamente la escuela pública, la única que, para la autora, garantiza la igualdad de oportunidades y la que es capaz de superar todas las discriminaciones.

Resulta muy parcial la visión que tiene de la enseñanza no estatal. Las pocas veces que Camps habla de la enseñanza concertada dice, sin inmutarse, que sólo acoge a los sectores más favorecidos. Con lo cual parece que no menos de un tercio del alumnado está en tan privilegiada situación. Pero Camps debería plantearse si el crecimiento de la enseñanza concertada no indica precisamente una huida de la desorientación y de la abdicación de criterios educativos que aqueja a tantos centros públicos.

El libro resulta interesante por la radiografía que hace de lo que está sucediendo en la educación española. En este sentido, es más eficaz el diagnóstico que la terapia. En esto coincide con los análisis que han hecho Salvador Cardús (en “El desconcierto de la educación” y “Bien educados”, Fernando Savater (en “El valor de educar”) y diferentes profesores que han denunciado el declive de la educación, como hace Ricardo Moreno en su demoledor “Panfleto antipedagógico”.

Como los anteriores, defensores en su momento del modelo que emana de la LOGSE, Victoria Camps reclama un cambio de rumbo y la recuperación de valores y virtudes que deben estar siempre presentes en la educación, como el respeto, la autoridad, el esfuerzo y la disciplina, aunque el fin de la educación, lógicamente, debe ir más allá. Eso sí, como ya hiciera Cardús en Bien educados, se intenta por todos los medios que su discurso no suene a reivindicación nostálgica de valores tradicionales, sino que intenta hacer ver que esos valores siempre han formado parte intrínseca del progresismo. Su análisis sobre los ideales que mueven hoy día a la juventud resulta esclarecedor, así como su defensa del trabajo de los profesores y algunas de sus propuestas educativas de fondo, aunque dudo de que tengan algún eco ---práctico--- entre los políticos, sindicalistas y agentes sociales que dirigen hoy día la educación.

Se agradece que reconozca el papel de la familia en la educación, papel que ha sido puesto bajo sospecha durante muchos años en beneficio de la escuela y de la comunidad: “La escuela tiene también la obligación de educar, como la tienen los poderes públicos, pero la responsabilidad primaria y fundamental es de la familia

128/08: Los orígenes cristianos del voto femenino

Las alumnas deben conocer que la participación de las mujeres en la vida pública, ni es de ahora -es de hace 160 años- ni ha nacido más que en e¡ humus cultural del cristianismo.

Las mujeres que incorporaron medio mundo a la política se forjaron luchando contra el alcohol y la esclavitud.

Por Ginés (Forumlibertas 22/10/08)

Sin duda, pocas "revoluciones" o "reformas" ha habido de una influencia tan extensa como el derecho de las mujeres al voto. Y sin embargo, este derecho, que hoy muchos dan como "evidente", fue el resultado de un esfuerzo de unas pioneras en circunstancias muy complejas y sólo posibles en un contexto cristiano.

Alguien tenía que tirar del carro, alguien tenía que empezar, en algún momento alguien debía proclamar el derecho al voto femenino. La historiadora Sally G. McMillen lo ha marcado en 1848, en un encuentro de pioneras, que describe en su reciente libro "Seneca Falls and the Origins of the Women's Rights Movement" (Oxford University Press, 2008).

En un encuentro de dos días en la ciudad norteamericana de Seneca Falls, nació el movimiento por el derecho al voto femenino. McMillen señala el papel fundamental de cuatro mujeres: Lucretia Mott, Elizabeth Cady Stanton, Susan B. Anthony y Lucy Stone.

Mujeres activistas: un invento cristiano

Eran mujeres activistas. ¿Mujeres activistas? ¿Desde cuando existían las mujeres activistas? ¿No era la vida pública cosa de hombres y la mujer virtuosa aquella que se queda en casa? No en los cristianísimos Estados Unidos desde la década de 1820.

En los años 20 sucede en EEUU el "segundo gran despertar" o "segundo avivamiento", una oleada espiritual, de reforma religiosa, que dio origen a infinidad de reformas sociales en búsqueda de justicia social y evangélica.

Nacen así, en el transfondo popular protestante, donde no existían las cofradías propias del catolicismo ni la labor educativa monástica, las escuelas dominicales, las sociedades de amigos de los marineros, las sociedades bíblicas, las escuelas para pobres, las organizaciones de misiones para el extranjero, las misiones para evangelizar a los indios (algo que los católicos venían haciendo desde 1492), la edición de tratados y su distribución (en 1833 aparecerá la prensa de masas en Nueva York), las misiones especializadas en tratar con prostitutas... una lluvia de iniciativas sociales.

Y, dos movimientos, los más fuertes, que sacaron a las mujeres de casa y las convirtieron en activistas: la lucha contra el alcohol y la abolición de la esclavitud. Luchando contra el alcohol y contra la esclavitud, dos motivaciones de clara base cristiana, se forjaron las líderes del incipiente movimiento por los "derechos femeninos", que era un movimiento moral y moralista. Luchando contra el alcohol y la esclavitud, las mujeres aprendieron a predicar, a hablar en público, a escribir sobre política, a publicar y distribuir ideas.

El "segundo gran despertar" espiritual y la lucha contra el alcohol y la esclavitud fueron el ambiente que creó a las primeras feministas. Y lo vemos al repasar a las cuatro grandes iniciadoras y al movimiento que nació en Seneca Falls en 1848.

Contra el alcohol y la esclavitud

Lucrecia Mott era una famosa activista anti-esclavitud, cristiana de denominación cuáquera, una rama pacifista del protestantismo que siempre lideró la lucha abolicionista en Estados Unidos.

Elizabeth Cady Stanton, entonces una madre joven y brillante, estaba casada con el político antiesclavista Henry Stanton. Ella escribió la mayor parte de la declaración del encuentro, que empezaba, como homenaje a la Declaración de Independencia de los EEUU con la frase: "sostenemos estas verdades como auto-evidentes; que los hombres y las mujeres fueron creados iguales", con toda su carga de base bíblica.

Susan Anthony era una maestra soltera, que aportó disciplina y orden a un movimiento que nacía apasionado y con poco control. Y Lucy Stone era una conferenciante brillante y hermosa, casada con Henry Blackwell, a quien mantenía a menudo con los ingresos de sus conferencias.

Descubrieron que masas de mujeres se movían contra la esclavitud y contra el alcohol, pero que costaba muchísimo movilizarlas en defensa del voto femenino. Simplemente, las mujeres no veían que fuera algo importante, que cambiase la vida real.

En 1868, tres años después de abolirse la esclavitud, un veterano luchador antiesclavista y defensor del voto femenino como era Thomas Higginson lamentaba la indiferencia de las mujeres por su causa: "Los hombres no pueden asegurar los derechos de las mujeres de forma vicaria, por ellas", decía.

¿Las mujeres o los negros primero?

Al acabar la guerra en 1865 los esclavos eran libres, pero eso no significaba que pudieran votar. Las mujeres activistas se preguntaron si debíoan luchar por el voto de los negros igual que habían luchado por su libertad. ¿Acaso el voto de mujeres y negros no se podía conseguir al mismo tiempo? Wendell Phillips, que era firme defensor del voto femenino, insistía en tratar "los temas, uno a uno; este es el momento de los negros". La mayoría de los y las activistas del voto femenino no estaban de acuerdo.

La muy impulsiva Elizabeth Cady Stanton estaba escandalizada ante la idea que "hacerse a un lado y ver como Sambo entra antes en el reino". Insistía en comparar desventajosamente a los negros, sin formación ni educación, con las cultas y refinadas mujeres.

En Kansas, Susan Anthony y su marido llenaban locales pidiendo el derecho al voto femenino, pero no les importó aliarse con el político demócrata George Francis Train, un racista reconocido que les financió "The Revolution", una importante revista, quizá la publicación madre del feminismo. En ella se criticaba el alcohol, se criticaba el abuso del hombre sobre la mujer, se criticaba el aborto.

Las citas de Susan Anthony y Elizabeth Stanton contra el aborto en "The Revolution", señalado como una maldad que los hombres y la pobreza fuerzan en las mujeres, aún se pueden leer en la web de Feministas por la Vida (www.feministsforlife.org), organización a la que pertenece con orgullo la política republicana Sarah Palin, por ejemplo.

Los excesos de Elizabeth Stanton

Hay que señalar que Stanton era el tipo de persona que no se arrepentía de sus errores tácticos y a menudo respondía con huídas hacia adelante. Por ejemplo, cuando se asoció con Victoria Woodhull, una escandalosa defensora del "amor libre", implicada en turbios asuntos con el millonario Cornelius Vanderbilt.

No era el tipo de amistades que podía animar a las mujeres temerosas de Dios a luchar por su derecho al voto, incluso aquellas que luchaban con denuedo contra el alcohol, la prostitución o la pobreza. Y cuando Stanton escribió su "Biblia de una mujer", muy poco ortodoxa, hasta sus propias asociadas en la National Woman Suffrage Association la desautorizaron.

La otra rama del movimiento de derechos de las mujeres la dirigían Lucy Stone y Henry Blackwell con la American Woman Suffrage Association. Ambas asociaciones rivalizaron, en vez de cooperar, y se desautorizaban mutuamente. Y, para colmo, en todas partes los empresarios ligados al alcohol luchaban para impedir el voto femenino, conscientes de que si las mujeres votasen el negocio del alcohol tendría muchos problemas.

El resultado de esta debilidad fue que hasta 1890 no surgió un nuevo liderazgo feminista que consiguiera el voto femenino generalizado, alcanzado en EEUU en 1920. Para entonces las mujeres ya habían cumplido un siglo como activistas contra la pobreza, por la evangelización, contra el alcohol o la prostitución... un movimiento que nació de las raíces cristianas de Estados Unidos y que no se dio en culturas orientales, islámicas, ni en otras latitudes.


22 octubre 2008

127/08: La fuerza de la fe en el adolescente

Los resultados de una encuesta a casi 20.000 adolescentes confirma que su sentido religioso les defiende de las drogas y fortalece su libertad.

La religiosidad del adolescente es más fuerte que la presión de sus compañeros en cuanto a drogas y alcohol

P. J. Ginés /Fórum Libertas

Un estudio en el Journal of Drug Issues demuestra que la fe protege al joven frente a drogas, alcohol y tabaco.

Los chicos religiosos no toman drogas. ¿Evidente? Hasta hace poco no era tan evidente: los estudios eran confusos. ¿Esos jóvenes no tomaban drogas por su fe... o porque su entorno no lo favorecía? ¿Era por su fe... o por la de su entorno? ¿Qué pasa si los amigos de la pandilla juvenil sí beben, fuman o consumen hachís? ¿Acaso la presión del grupo no lo es todo en la vida de un adolescente?

No: la religiosidad individual de un joven es capaz de frenar la influencia de un grupo de amigos que se emborrachan o toman porros.

Ese es el hallazgo de dos sociólogos de la universidad norteamericana Brigham Young (www.byu.edu), publicado en la revista especializada Journal of Drug Issues (el índice puede leerse aquí en inglés: http://www2.criminology.fsu.edu/%7Ejdi/38n3.htm ; el texto completo es de pago).

"Después de analizar las características de las familias y del grupo de amigos, no importa cuál sea la denominación religiosa concreta, hay un efecto independiente: los jóvenes religiosos tienen menos riesgo de drogarse, incluso si sus amigos sí lo hacen", concluye Stephen Bahr, uno de los autores de la investigación. "Si eres religioso, la presión de tus compañeros para que uses drogas no tendrá tanto efecto", asegura con los datos en la mano.

Incentivar la religiosidad

Los autores han medido la religiosidad de los jóvenes a partir de su participación en la comunidad religiosa. Se les preguntaba a los jóvenes con qué frecuencia iban a la iglesia y cómo valoraban la importancia de la religión en sus vida.

John Hoffman, el otro autor del estudio, explica que la espiritualidad y la comunidad religiosa aportan un suplemento a la influencia de los padres. "Los padres no deberían forzarlo, pero pueden incentivar la espiritualidad y religiosidad en sus familias, que en sí misma será una influencia positiva en la vida de sus hijos", dice Hoffman.

Los sociólogos han usado los datos de los 13.500 adolescentes norteamericanos de la última encuesta longitudinal nacional de salud adolescente, y encuestas a 4.980 estudiantes del muy religioso estado de Utah.

La religión protege contra las drogas "toleradas"

Los sociólogos distinguen, sin embargo, entre las drogas fuertes e ilegales, como la cocaína y la heroína, y las legales y el hachís. Fumar tabaco, marihuana y emborracharse está tolerado hasta cierto punto por la sociedad, y más aún por la sociedad juvenil. Es aquí donde la creencia religiosa defiende al joven creyente: "no me importa si está de moda y todos lo hacen, yo no".

En cambio, la cocaína y heroína, ilegales y asociadas con marginación, perseguidas por leyes duras, tienen un mayor rechazo entre los jóvenes, incluso los no creyentes, debido al bombardeo de mensajes contra ellas. En estos casos no se nota tanto la efectividad de la religión como protector contra el consumo.

Otro hallazgo es que lo que importa de verdad es la religiosidad individual del joven, su convicción personal, y no tanto si ha crecido en una iglesia o si va a las reuniones religiosas. La comunidad religiosa puede ayudar a proteger al joven, pero la convicción interna que da la fe es más eficaz.

126/08: Científicamente tiene explicación, algunos se forran

Lo imaginábamos desde que salieron las primeras noticias sobre el "hermanito medicamento" y, por si nos faltaba el comentario científico, también lo tenemos.


Un mal remedio, tanto científico como ético
Antonio Pardo, profesor de Bioética
Publicado el 19 de octubre en 'El Mundo'

La noticia del nacimiento del “bebé medicamento” plantea algunos problemas de tipo técnico, que permiten un juicio inicial desde el punto de vista ético: la eficacia del procedimiento es bajísima y, sin embargo, se ofrece como un tratamiento eficaz y probado. La obtención de múltiples óvulos de la madre va ligada a su mayor inmadurez, con subsiguientes posibles problemas para la salud del hijo. Asimismo, la biopsia de dos células del embrión para hacer los análisis pertinentes no es inocua, y tampoco lo es el tiempo de cultivo artificial necesario mientras se realizan los análisis. Todo esto aumenta las posibilidades de enfermedades congénitas ligadas a la impronta (una cuestión de tipo epigenético), que no tienen tratamiento. Y además no es seguro que, a pesar del proceso de selección, el recién nacido vaya a ser compatible con su hermano, de modo que se pueda realizar el trasplante de médula sin problemas.

Otras cuestiones, no tan técnicas, también plantean problemas éticos, como el hecho de que la selección del posible donante se hace a costa de las vidas de sus hermanos. Por mucho que se hable solamente de “embriones”, y se esquive la palabra persona, son seres humanos en estado embrionario: muy jóvenes, pero realmente hermanos del seleccionado. En ellos, la ausencia de una cualidad física (la compatibilidad con su hermano) los discrimina. Y esa discriminación entre pacientes es una clásica cuestión de mala práctica médica: en las Declaraciones internacionales se suele hablar de motivos de raza, sexo, etc. La cualidad física de la compatibilidad entra claramente dentro de esas categorías de causa inaceptable de discriminación.

Por otra parte, estamos acostumbrados a considerar que no se deben emprender acciones médicas que causen daño a los pacientes. Por desgracia, solemos entender el daño solamente en su aspecto físico o material. No contamos con otro tipo de daño, que tendemos a clasificar como psicológico, pero que es mucho más profundo en ocasiones, pues afecta a la propia identidad personal. Así, en este caso, cuando los niños nacidos para ser medicamentos crezcan, se plantearán, antes o después, que han sido concebidos como mero medio para curar a su hermano. Probablemente, después de concebidos, hayan sido objeto del amor y atención de sus padres; pero el problema existencial que se deja planteado es enorme, y de mala solución.

Detrás de este asunto hay una especie de epidemia de optimismo entre la clase médica, que considera la fecundación in vitro y técnicas derivadas (como la selección de embriones) como algo consagrado en Medicina. Los datos reales, aunque poco aireados, son muy distintos. De por sí, la simple fecundación in vitro tiene un porcentaje de éxitos paupérrimo: sólo una de cada cuatro parejas que acude a ella sale con un niño en brazos. Además, si a esta técnica le sumamos la manipulación del embrión para hacer la biopsia y el análisis pertinente, las cifras caen más todavía.

Pienso que, en este tipo de intervención, se da una mezcla de admiración por el logro científico y de pasión por dominar la vida que comienza, que provoca que los médicos se entreguen, con una compasión mal entendida, a la práctica de la selección embrionaria casi como única salida, descuidando la investigación y aplicación de otros posibles remedios para las parejas que tienen un hijo con enfermedades de este tipo.

20 octubre 2008

125/08: Hijos de los hombres

La humanidad está llamada a desaparecer. Las mujeres son estériles, el hombre más joven (20 años) acaba de morir apuñalado. Película tan interesante como entretenida, muy buena para un video forum.

DVD

Título: «HIJOS DE LOS HOMBRES»
Dirección: Alfonso Cuarón.

Intérpretes: Clive Owen, Claire-Hope Ashitey, Michael Caine, Julianne Moore, Chiwetel Ejiofor.
Duración: 109 m.
Género: Drama/Acción.

La humanidad está llamada a desaparecer. Las mujeres son estériles, el hombre más joven (20 años) acaba de morir apuñalado, la inmigración está descontrolada, hay terrorismo islámico, atentados de grupos nacionalistas y los Estados son prácticamente dictaduras. Theo es un funcionario apático e indiferente. Un día, su ex-mujer, una activista, le secuestra y le pide ayuda para trasladar a una chica en una situación… peculiar.

Esta es la clásica película que no ha recibido especiales parabienes de la crítica en los festivales por los que ha pasado pero, a cambio, ha recibido el apoyo incondicional del público. Quizá la crítica esperaba de Cuarón algo más sesudo, quizá algo más progre, quizá algo más de izquierda de toda la vida. Y ciertamente no se trata de una película con un mensaje abundante al estilo de “Gattaca” o de una búsqueda esteticista como “IA: Inteligencia Artificial”.

Cuarón es un contador de historias, un seguidor de vidas, un cariñoso fisgón de los caracteres humanos. Es lo que ha hecho en cualquier género que tocara ya fuese en “La princesita”, “Grandes esperanzas” o en “Harry Potter y el prisionero de Azkaban”. “Hijos de los hombres” es una película de acción, una persecución, en la que van apareciendo temas interesantes contemplados desde una óptica más interesante aún.

El mensaje de la película se reduce a una sola idea y a las consecuencias derivadas de ella. Esa ausencia de niños, esa esterilidad universal es una metáfora para hablar de la falta de esperanza en la sociedad. Cuarón observa los problemas de la actualidad y los proyecta 21 años hacia el futuro, como una denuncia de lo que acabará sucediendo si no confiamos en la vida, si perdemos la fe en el futuro, la esperanza en las generaciones venideras.

Seguimos los pasos de Theo y Kee. Huyen de esta distopía preapocalíptica en que se ha convertido el mundo. Y buscan un lugar donde poder empezar de nuevo, un barco, dicen, llamado Mañana en el que viajan unos científicos a cargo del Proyecto Humano. Y, en su huida conoceremos a una galería de variados personajes.

La humanidad sobrevive en un mundo donde los Estados reparten Quietus, las pastillas para el suicidio que garantizan una muerte relajada. La trama no nos aclarará grandes cosas: ni la causa de la esterilidad, ni las pandemias, ni las formaciones terroristas, ni la forma exacta en que funcionan los gobiernos. Pero eso no importa. El introducirnos en la situación, sin explicaciones, ayuda a la credibilidad: como si tuviésemos que estar al tanto de lo que dice el último periódico. No sabemos si ponernos de parte de los Estados dictatoriales, de los activistas o, al menos, de determinados activistas. Theo y Kee encontrarán amigos y enemigos en todos los bandos.

Lo mejor de la película es su poderosa estética. Cuarón realiza largos planos-secuencia. Esto hace que, en ocasiones, decaiga el ritmo. Pero, a cambio, logra con ello momentos de una fuerza tremenda.

El plano de apertura es todo un ejercicio de cine: la cámara filma sin cortes y ambienta perfectamente el tiempo, el espacio y las circunstancias en que nos vamos a mover. Sintético, sobrio, estremecedor. Algo similar se puede decir del asalto al coche, del comienzo de la fuga o de otros momentos. Sin duda, los 20 minutos finales son absolutamente impactantes. Una larguísima secuencia, muy ensayada, con una multitud de extras, demuestra, además, la solvencia del reparto para filmar sin interrupciones. Nos encontramos con los protagonistas en medio de una batalla urbana entre los activistas y el ejército. Entre ambos contendientes hay muchos inocentes y la balas cruzan de un lugar a otro. Y, entonces, la esperanza.

Película tan interesante como entretenida para cualquiera que busque algo más que simple acción.

Por Gustavo de Prado (arvo.net)

124/08: Una iniciativa con futuro

Congresistas españoles fundan una asociación adherida a la red internacional Parlamentarios y gobernantes por la vida, cuya declaración fundacional (noviembre de 2007) defiende el derecho a la vida de todas las personas “desde la concepción hasta su muerte natural”.

PARLAMENTARIOS EN DEFENSA DE LA VIDA
de Aceprensa

A finales de septiembre pasado comenzaron las actividades de la asociación “Familia y dignidad humana”, integrada por parlamentarios y ex parlamentarios españoles. La asociación nació en julio pasado con el propósito de sensibilizar a las respectivas formaciones políticas y a la sociedad en general en defensa de la vida; se explica así que la asociación de parlamentarios se constituya antes incluso de que sus propios partidos hayan definido una postura oficial sobre el polémico anuncio de la ley del aborto por parte del Ministerio de Igualdad español: la nueva asociación pretende ser un think tank que aúne a políticos y juristas de distintas orientaciones políticas.

El presidente de “Familia y dignidad humana” es Julio Iglesias de Ussel, que fue diputado del Partido Popular (PP) y secretario de estado de Educación. También forman parte de la Junta Directiva, entre otros, Jorge Fernández Díaz (PP), vicepresidente del Congreso de los Diputados, y Jordi Casas (Convergència i Unió), segundo secretario del Senado.

La asociación “Familia y dignidad humana” aspira, según sus promotores, a situar el debate en torno al aborto en el marco de la defensa de la mujer y de los derechos humanos fundamentales. Por eso, y para suscitar mayor adhesión, no quiere promover esa defensa en clave maniquea o partidista, sino amparada en principios éticos y jurídicos de ámbito universal.

Esta Asociación se ha sumado al movimiento mundial Parlamentarios y gobernantes por la vida, cuya declaración fundacional (noviembre de 2007) defiende el derecho a la vida de todas las personas “desde la concepción hasta su muerte natural”. Integran esta asociación parlamentarios principalmente latinoamericanos, pero también de EE.UU. y Portugal. Ángel Pintado, diputado del PP por Huesca, forma parte de la Comisión Directiva Mundial de la Asociación, que preside Lilian Negre, vicepresidenta del Senado argentino. Esta asociación mundial de parlamentarios pro vida tiene también implante en países como México, Brasil, Argentina o Chile.

Una de las iniciativas de “Parlamentarios y gobernantes por la vida” es la firma del llamado “Libro de la Vida”, que en los últimos meses ha sido suscrito por todos los diputados del parlamento de El Salvador y por 108 parlamentarios de la Cámara de Representantes de Honduras; en la actualidad, esta iniciativa se está llevando a cabo en otras cámaras latinoamericanas. El primer congreso mundial de esta asociación tendrá lugar en Madrid en el próximo mes de enero.

17 octubre 2008

123/08: Un libro sobre Cine

EL CINE DE GRAHAM GREENE
Enrique Fuster Cancio
Ediciones Internacionales Universitarias
266 páginas




La fascinación de Greene por la figura del pecador oculta la acción misericordiosa de Dios

Graham Greene murió en 1991, dejando una producción bastante notable en la que se cuentan veinticinco novelas. Además, escribió ensayos, numerosos artículos y algunas obras de teatro.

Una parte importante de su popularidad se debe a que la mayoría de sus libros han sido adaptados para la pantalla. El tercer hombre es un caso especial porque directamente fue escrito como guión, y sólo después de la excelente película lo publicó como novela corta.

Graham Greene, como todos los de su generación, recibió el impacto del séptimo arte. Entre 1935 y 1940 ejerció como crítico cinematográfico en The Spectator. Sus críticas fueron posteriormente reunidas en The Pleasure Dome. La influencia del cine en la obra de Greene ha sido señalada muchas veces, y se muestra tanto en las tramas que elige (gansters, espías…) como en la rapidez con la que corta una secuencia para pasar a otra, o por múltiples detalles que deben su inspiración al lenguaje cinematográfico.

Pero, aunque las adaptaciones de sus novelas hayan contado con excelentes directores como John Ford, Fritz Lang, Joseph L. Mankiewicz, Otto Preminger o Carol Reed, tiene razón David Lodge cuando escribe: “Una de las razones por las que nos decepcionan tantas de las películas basadas en las novelas de Graham Greene es que, desprovistas de la poderosa y persuasiva retórica de su voz narrativa, los relatos parecen forzados y melodramáticos”. Y eso a pesar de que, en algunas de las películas, el mismo Greene se hizo cargo del guión.

En este trabajo Enrique Fuster analiza las llamadas novelas católicas de Graham Greene y su puesta en escena: (Brighton Rock (Brighton, parque de atracciones), 1938; The power and the glory (El poder y la gloria), 1940; The heart of the matter (El revés de la trama), 1948; The end of the affair (El final de la ventura). Además dedica, por su singularidad, un capítulo a The Thrid Man (El Tercer hombre).

En el tratamiento del tema el autor aborda la novela del escritor y la consiguiente versión cinematográfica, señalando algunas curiosidades sobre el film pero, fijándose, sobre todo, en las variantes (singularmente interesantes en el caso de Brighton Rock). Pero más allá de este trabajo de cotejo e información, el autor se plantea el carácter “católico” de esas obras.

En se controvertido tema, abierto a la discusión de los críticos, se decanta, en la línea de Ibáñez Langlois, por hablar de novelas de pecado y de gracia, ya que, en muchos puntos, es difícil sostener que Greene tuviera una verdadera concepción del alcance y poder sanador de la gracia. En algunos puntos se sitúa en una perspectiva protestante y en una extraña fascinación por la figura del pecador, que oculta (dejándola en suspenso) la acción misericordiosa de Dios y la posibilidad real de redención ya en este mundo.

El trabajo bien documentado de Enrique Fuster agradará a los lectores de Greene y, a su vez, supone un interesante acercamiento al tema de la literatura llevada al cine. Como se ve en los ejemplos tratados cine y literatura son lenguajes diferentes que, aunque no siempre consiguen coincidir en la expresión pueden, sin embargo, ofrecer perspectivas complementarias.

122/08: Pederastia

Un interesante artículo que puede servir para caer en la cuenta del por qué de ciertos desórdenes morales. Es adecuado para los alumnos mayores.


La raíz del problema

Por JUAN MANUEL DE PRADA (ABC, 04.10.2008)

El fariseísmo contemporáneo ha encontrado en la condena de la pederastia uno de sus ejercicios retóricos predilectos. Hace un par de días, la Policía Nacional desmantelaba una red de pornografía infantil -y van...- y detenía a más de ciento veinte personas que intercambiaban a través de Internet imágenes en las que niños de muy corta edad, casi bebés, eran sometidos a las sevicias más aberrantes; todos nos hemos indignado muchísimo, nos hemos rasgado las vestiduras y hemos solicitado que a tales tipejos infrahumanos se les castigue con el máximo rigor. Nadie se ha molestado, en cambio, en describir el caldo de cultivo en el que tales tipejos infrahumanos florecen, tal vez porque, si lo hiciéramos, nos veríamos obligados a reconocer que se parecen demasiado a nosotros mismos. Probemos aquí a describir ese caldo de cultivo: por una parte, hallaremos que los niños, antes de nacer, han sido relegados a la condición de «amasijos de células» sobre los que nos hemos arrogado un derecho de disposición absoluta que incluye su destrucción física; por otro, descubriremos que los niños, una vez nacidos, son sometidos a agresiones diversas que anhelan su destrucción espiritual.

Los niños que se salvan de ser despedazados en los abortorios son arrojados a una máquina trituradora que avasalla su inocencia y pisotea su dignidad. En esta guerra inmisericorde contra la infancia vale todo, con tal de que se disfrace con los ropajes de los sacrosantos derechos y libertades: y así, en el hogar, se les condena a una vida escindida, mediante el sacrosanto «derecho al divorcio» que asiste a sus padres; en la escuela, se les obliga a recibir adoctrinamiento ideológico y se les inocula el veneno de la llamada teoría de género, todo ello, por supuesto, en aras de que puedan vivir plenamente su «libertad sexual». Y por si aún las agresiones que reciben en el hogar y la escuela no hubiesen sido suficientes para desnaturalizar su infancia, por si aún su alma no estuviese suficientemente arruinada, la propaganda mediática se encarga de arrebatarles el pudor y convertirlos en adultos precoces, escamoteándoles las realidades más esenciales de la condición humana y sustituyéndolas por un batiburrillo de risueñas escabrosidades que incluyen, por supuesto, todo tipo de reclamos sexuales.

Y, mientras se desarrolla esta guerra inmisericorde contra los niños, ¿qué ha ocurrido con los adultos? Chesterton nos ofrece la respuesta: «Lo que ha ocurrido es que el mundo se ha teñido de pasiones peligrosas y rápidamente putrescentes; de pasiones naturales convertidas en pasiones contra natura. Así, el efecto de tratar la sexualidad como cosa inocente y natural es que todas las demás cosas inocentes y naturales se empapan y manchan de sexualidad. Porque no se puede conceder a la sexualidad una mera igualdad con emociones o experiencias elementales como el comer o el dormir. En el momento en que deja de ser sierva se convierte en tirana». Cuando la sexualidad se desembrida se convierte en una pasión putrescente, ansiosa de conquistar nuevos finisterres de perversidad que combatan el hastío de la carne; y no debe extrañarnos que, después de probar todos los sabores, quiera hincarle el diente a la fruta prohibida de la infancia. Únase a esta «hipersexualización» de la vida la imposición de un nihilismo optimista en moral (según el cual el hombre debe guiarse por su deseo, liberado de tabúes e inhibiciones), y habremos completado el panorama.

Podemos seguir escandalizándonos farisaicamente cada vez que se desmantele una red de pederastas; podemos seguir reclamando hipócritamente penas más rigurosas para los criminales sexuales... y no habremos atacado la raíz del problema. Las acciones malignas que cada día se perpetran contra los niños no son fruto, como se pretende, de una perturbación que aflige a cuatro tipejos infrahumanos; son fruto de una ideología criminal que ha impuesto el naturalismo instintivo y la agresión constante a la infancia como formas de pensamiento comúnmente aceptadas. Un pensamiento criminal, por mucho que se disfrace de buenismo, acaba prohijando conductas antihumanas; y tales conductas no harán sino extenderse, mientras no se ataque la raíz del problema. Entretanto, podemos seguir reclamando cadena perpetua para los pederastas, para tranquilizar nuestra conciencia.

13 octubre 2008

121/08: Nobel de Literatura

Un comentario interesante sobre el escritor. Puede entregarse a los alumnos y ser base para un debate sobre los valores en la literatura actual.

El Nobel de Literatura: Un francés de literatura humanista

Autora: Pilar Sáiz Cerreda
(Prof. de Literatura francesa de la Universidad de Navarra)

Publicado en: Diario de Navarra. 10 de octubre de 2008

Jean Marie Gustave Le Clézio puede resultar poco conocido en España, pero en el mundo francófono es una figura de primer orden desde que tenía 23 años, cuando ganó el premio Renaudot con 'El atestado', la obra que le encumbró. Desde entonces la escritura se convirtió para él en una necesidad vital. Una escritura además que viene marcada por el cruce cultural en el seno de su propia familia (su padre es francés y médico en África y su madre, inglesa afincada en Francia) y por su propia experiencia personal, la del viajero errante o mejor aún, la del nómada. Creció en las islas Mauricio, ha vivido entre los amerindios y los bereberes o los tuareg, lo que hace que su literatura esté fuertemente marcada por un componente exótico, dejando páginas de gran belleza en obras como 'Desierto' o 'Tierra amada'.

Pero sin ninguna duda, todas estas experiencias personales se transforman en universales cuando en el fondo de sus escritos se plantea una búsqueda interior de la verdad, de la autenticidad frente a la agresividad del mundo y del equilibrio. Por ello no teme afrontar con valentía temas como el de la muerte. Esa misma línea continuaron obras como 'La fiebre' (1965) y 'Le déluge' (1966), y la preocupación ecológica quedó patente más tarde en 'Tierra amada' (1967) y 'La guerra' (1970), entre otras.

Su consagración definitiva vino con 'Desierto' (1980), colección de imágenes sobre una cultura perdida norteafricana en contraste con la visión de Europa a través de los ojos de inmigrantes no deseados, que le valió el premio de la Academia Francesa. La proximidad con el norte de África le viene de su esposa Jemia, de origen marroquí, con la que contrajo matrimonio en 1975.

Estancias en México

Sus largas estadías en México y América Central a principios de la década de 1970 marcaron la evolución de su obra y le llevaron a buscar una nueva espiritualidad en contacto con los indios, plasmada en 'Voyage de l'autre coté'. La traducción al francés de obras como 'Las profecías de Chilam Balam' o 'El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido' revelan su fascinación por el pasado de México, que precisamente fue el objeto de su tesis doctoral en la Universidad de Perpiñán (1983). Su labor académica le ha llevado a ejercer la docencia en universidades de México, Bristol, Londres, Perpiñán, Bangkok, Boston, Austin y Alburquerque (EE. UU.), una de las ciudades donde reside, junto con Niza y París, desde hace una década.

El sueño del paraíso perdido, en este caso de las islas del océano Índico, aparece en otro de sus libros más famosos, 'Le chercheur d'or' (1985), y se acentúa en sus siguientes obras. Temas como la memoria, el exilio, la reorientación de la juventud y el conflicto cultural responden a una tendencia hacia la exploración del mundo de la infancia y la historia de su propia familia, presentes en 'Onitsha' (1991), 'La quarantaine'1(995), 'Révolutions' (2003) y 'El africano' (2004). 'Ritournelle de la faim', de reciente publicación, es el último nombre a añadir a una extensa producción que le ha valido el Nobel pese a no partir como favorito; aunque sí para Elisabeth Grate, su editora sueca, quien reveló que ayer había comprado champán porque pensó que podía tener un motivo de celebración al día siguiente.

El escritor francés Jean-Marie Gustave Le Clézio recibió ayer "feliz y emocionado" la noticia de que le otorgaron el premio Nobel de Literatura, una oportunidad para afirmar que "escribir no es sólo estar sentado en tu mesa contigo mismo, es escuchar el ruido del mundo". Cuando estás en la posición del escritor se percibe mejor el ruido del mundo, vas al encuentro del mundo", aseguró.

Al nuevo Nobel el premio le sorprendió en París en una escala entre Corea del Sur y Canadá, fiel a su fama de viajero incansable. Estaba leyendo cuando me lo han dicho, no me lo esperaba. Pero es una suerte, porque todo premio literario te da tiempo y supone Un apoyo". El autor invitó a fomentar la lectura. "Leer novelas es una buena forma de interrogar al mundo actual sin que el resultado sean respuestas demasiado esquemáticas. El novelista no es un filósofo, no es un técnico de la lengua, es alguien que hace preguntas". El escritor francés agradece el Nobel y define al novelista como “alguien que hace preguntas”. De ahí que su obra no pueda ser calificada de evasión sino todo lo contrario, de búsqueda permanente que no cesa ni cesará mientras viva. Leer sus libros significa ir a la búsqueda de un tesoro escondido que el lector atento va a encontrar: el tesoro de las casas sin paredes, de felicidad conquistada. Por eso siempre vamos a encontrar en su obra un tono humanista, un fondo humano, mejor, que necesita el hombre moderno. Y todo ello a través del uso de la metáfora evocadora, de la descripción luminosa; Un talento especial tanto para encontrar la palabra justa como para dejar al lector sitio para la evocación. Aunque es esencialmente novelista, su interés por la búsqueda le ha llevado a otros géneros, como el relato corto o el ensayo.

En definitiva, la suya es una literatura muy humanista, marcada por un sentido de la autenticidad del hombre, que encuentra en las civilizaciones antiguas las respuestas a los grandes interrogantes a las que da un sentido actual.

120/08: Sínodo de Obispos

El Sínodo aclara un malentendido: la Palabra de Dios no es sólo la Biblia

Uno de los argumentos más afrontados hasta ahora

CIUDAD DEL VATICANO, martes 7 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- La Palabra de Dios es mucho más que la Biblia. Ésta es uno de las afirmaciones más repetidas en los primeros dos días de este Sínodo.

La aclaración asumió un espacio fundamental en la relación general que pronunció este lunes el cardenal Marc Ouellet, P.S.S., arzobispo de Quebec, relator general en la asamblea, quien dilucidó un malentendido histórico: el cristianismo no es religión del Libro.

"La Palabra de Dios significa antes que nada Dios mismo que habla, que expresa en sí mismo el Verbo divino que pertenece a su misterio íntimo", aclaró.

Esta Palabra, dijo en su larga relación pronunciada en latín, sentado junto al Papa en el aula del Sínodo de los Obispos, habla de manera particular y al mismo tiempo dramática en la historia de los hombres, en especial, de la elección de un pueblo, de la ley de Moisés y de los profetas, aseguró.

Acompañando sus palabras con imágenes tomadas del arte, que eran proyectadas en grandes pantallas en el Sínodo, el purpurado canadiense explicó que, después de haber hablado Dios de muchas maneras, la Palabra "resume y corona todo de una manera única, perfecta y definitiva en Jesucristo".

De manera que la Palabra no es un simple texto escrito, insistió, es el mismo amor de Dios hecho hombre en Cristo.

Esto significa, subrayó, que la Palabra de Dios establece una relación de amor, pues interpela directamente al hombre.

El cardenal William Joseph Levada, había tomado poco antes la palabra para explicar que "existe una inseparable unidad entre la Sagrada Escritura y la Tradición, ya que ambas proceden de una misma fuente".

"La Sagrada Escritura es la palabra de Dios en cuanto se consigna por escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo, y la Sagrada Tradición transmite íntegramente a los sucesores de los Apóstoles la palabra de Dios, a ellos confiada por Cristo Señor y por el Espíritu Santo para que, con la luz del Espíritu de la verdad la guarden fielmente, la expongan y la difundan con su predicación", aclaró el sucesor del cardenal Joseph Ratzinger, citando la Dei Verbum del Concilio Vatiano II, 9).

Las intervenciones de los padres sinodales comenzaron este lunes, con el cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio, quien pidió al Sínodo no reducir la Palabra a la escrita, "contenida en la Biblia, sino que también comprende la Palabra oral, contenida en la Tradición de la Iglesia".

La necesidad de no reducir la Palabra a la Biblia ha sido el argumento más citado en la primera sesión de intervenciones ante la asamblea general, que tuvo lugar este lunes.

08 octubre 2008

119/08: Sínodo de los obispos

Por D. Ramiro Pellitero, Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Universidad de Navarra.
(publicado el 6-X-2008 en religionenlibertad)

Los padres sinodales recibieron un documento previo para orientar su pensamiento y su trabajo, y es lógico que los cristianos de a pie, y más los dedicados a la enseñanza, contemos con unos elementos de juicio para valorar y aprovechar las informaciones que recibamos referentes al Sínodo. Este artículo nos ofrece buenas claves de análisis y aplicación a la vida.

Puede servir para algún trabajo con alumnos en clase de Religión

Vivir la Palabra

Quien escucha la Palabra de Dios y la vive, nota que no le cabe dentro. A pesar de las dificultades actuales –ha dicho este domingo 5 de octubre Benedicto XVI en la homilía inaugural del Sínodo–, siempre habrá “labradores” de la viña de Dios (ojalá estemos entre ellos), que respondan generosamente. Para eso, hay que conocer y vivir la Palabra, y anunciarla con esperanza, alegría y sin componendas, con inteligencia y corazón.

Sobre esto trata el documento de trabajo del Sínodo. El texto se divide en tres partes. Cada una de ellas responde al título del Sínodo mismo: la Palabra de Dios (1) en la vida (2) y en la misión de la Iglesia (3).

En primer lugar, la Palabra de Dios. Se comunica a los hombres sobre todo en Jesús de Nazaret, Palabra eterna de Dios hecha carne y vida humana. Ya antes, Dios crea las cosas por su palabra y su amor; especialmente a las personas, con la capacidad para entrar en diálogo con Él y entre sí. Además, Dios deja su Palabra en las Escrituras, que son por ello palabra viva y actual. Y hoy, por la acción del Espíritu Santo, la misma Palabra de Dios se hace también vida en el anuncio de la fe, el culto y la vida cristiana.

Es cierto que no faltan “lecturas” inadecuadas de la Palabra de Dios (fundamentalistas, ideologizadas, subjetivistas, faltas de sentido espiritual, etc.). Pero de por sí, esa Palabra sigue siendo eficaz cuando se la escucha con serena confianza, sobre todo en la oración. “Quien escucha –dice el documento– busca en sí mismo un espacio para que el otro pueda habitar en él; aquél que escucha se abre con confianza al otro que habla”. En efecto, y en este caso el “otro” es nada menos que Dios. Nos comunica la verdad de su amor, con el fin de que nuestra vida se convierta, para otros, en “palabra” y de esa misma verdad. Por eso dice San Ambrosio que todo cristiano que cree, concibe y genera el Verbo de Dios. Y de esta manera, la Palabra de Dios es al mismo tiempo comunicación de verdad, estímulo para la conversión, guía para saborear la realidad, impulso para hacerla vida, fuente de consuelo y esperanza. ¿Cómo escuchamos esa Palabra? ¿Comenzamos por meditar asiduamente los Evangelios? ¿Hacemos nuestras las lecturas que escuchamos en la Misa?

En segundo lugar, la Palabra de Dios es –debe ser cada vez más– vida para los cristianos. Es alimento esencial de la predicación y la catequesis. Se hace vida para nosotros por medio de la Eucaristía y al mismo tiempo pide que ese pan de vida “se transforme también en pan material, es decir, conduzca a ayudar a los pobres y a los que sufren”.

La Palabra se hace vida a condición de que se la escuche y contemple: “Este mundo exige personalidades contemplativas, atentas, críticas y valientes”, capaces de vencer la rutina y el aburguesamiento. “El Evangelio –en términos de Benedicto XVI– es una comunicación que comporta hechos y cambia la vida”. La Palabra cambia la vida desde el corazón. Lleva a combatir las palabras falsas, los pensamientos egoistas, las conductas hostiles.

Tercero y último, la Palabra de Dios impulsa a la misión. Quien la escucha y la vive, nota que no le cabe dentro. Por encima de los obstáculos para proclamar y testimoniar hoy esta Palabra (el relativismo y el secularismo, la falta de conocimientos, etc.), brilla su potencia como fuente de conversión y de justicia, de esperanza, de fraternidad y de paz. De modo que San Agustin puede decir: “Quien cree haber comprendido las Escrituras… sin empeñarse en construir, con el entendimiento de las mismas, este doble amor a Dios y al prójimo, demuestra no haberlas aún comprendido”. Los fieles laicos, precisamente por su fidelidad a la Palabra, están “llamados a hacer que resplandezca la novedad y la fuerza del Evangelio en su vida cotidiana, familiar y social”.

La Palabra de Dios es, ante todo, una gracia. Una gracia que, según el Papa, no envejece ni se agota; que es capaz de superar nuestra sordera para escuchar aquello que no coincide con nuestros prejuicios y nuestra opiniones. Por eso es fuente de espiritualidad, diálogo y cultura.

Poco antes del final se cita a San Máximo el Confesor: “Las palabras de Dios, si son simplemente pronunciadas, no son escuchadas, porque no tienen como voz la praxis –la vida– de aquellos que las dicen. Si, por el contrario, son pronunciadas junto con la práctica de los mandamientos, entonces tienen el poder, con esta voz, de hacer desaparecer los demonios y de impulsar a los hombres a edificar el templo divino del corazón con el progreso en las obras de justicia”. Nuestra conducta se hace, cada día, voz y vida de la Palabra.

118/08: Medios y Fin

Piedra de sal

El color amarillo anaranjado de los rayos del sol invadía la sala de estar transformándola en un ambiente tenue, que relaja los sentidos y despierta la imaginación. Se esconde detrás de los árboles el otoño con sus ramas secas que está por llegar.

- Está para una una foto- nos dijo.

Yo me quedé asombrado ¿Dónde perdimos la sensibilidad? No podía disfrutar el paisaje, no podía simplemente verlo. Deseaba atraparlo en una imagen muerta.

Las fotos nos hacen recordar aquellos momentos que no queremos olvidar. No es bueno desperdiciar este medio, pero: ¡sólo sirven para recordar! Las fotos son una ocasión para lanzarnos al mundo. Si nos quedamos sólo con la foto hemos perecido ¿Qué de maravilloso puede tener una cartulina?

Puede parecer que exagero pero la fotografía es un signo de nuestro tiempo. Vivimos en el mundo de los grandes medios y hemos olvidado los fines. Tenemos grandes medios de transportes que han cambiado el concepto de distancia, pero no sabemos a dónde ir. Los medios de comunicación están al alcance de todos, sin embargo, hemos olvidado qué decir. Los medios de información abundan, pero a nadie le importa la verdad. No hemos visto el paisaje por quedarnos con la fotografía.

Los medios deben ser como una piedra de sal –por permitirme usar una imagen León Felipe-. Ellos deben darnos sed de algo distinto de ellos. Y cada vez que probemos de ellos la sed debe ser mayor. Y no solo los medios técnicos, sino la belleza de las cosas creadas tiene que ser piedra de sal.

piedra

blanda de sal

que al llegar a ti se disuelva

(…)Y en tu alma deje una sed infinita

de amarlo todo ... y una sed de belleza

insaciable...

eterna...

(León Felipe)

06 octubre 2008

117/08: ¿Derechos humanos?

¡AY, LOS DERECHOS HUMANOS!

Por Luis Fernández Cuervo

Establecidos en la Declaración Universal aprobada por las Naciones Unidas en 1948, son sistemáticamente conculcados por aquellos que se dicen sus defensores. Incluso por la Organización de las Naciones Unidas. Escribe Luis Fernández Cuervo.

Ese “ay” incluido en el título también podría cambiarse por un “oh” de sorpresa, un “ah” de admiración ante lo increíble, un “uff” de desprecio, o una sonora carcajada; depende del humor con que se miren como se viven hoy esos tan cacareados derechos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948, fue acogida con universal aceptación, viéndola como un importante hito jurídico mundial. Sin grandes contratiempos fue suscrita por una enorme mayoría de gobiernos. Estaba basada en un concepto del ser humano y en unos principios de Ética y de Justicia muy universales y profundos. Si se vivieran sus artículos, siempre y por todos, contribuirían a un gran progreso mundial en humanidad, en paz y en felicidad.

Pero desde 1948, han corrido muchos años. Ahora releer sus artículos y echar un vistazo a lo que pasa, en lo cercano o en lo lejano, ¿es motivo de celebración?

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos… (artículo 1°) ¿Acaso hemos progresado en ese respeto fundamental a la dignidad, igualdad y libertad de todos nosotros? La esclavitud, por ejemplo, no sólo subsiste en su forma antigua, sino que aumenta, en América y en Europa, bajo la forma moderna de “trata de blancas” ---la prostitución forzosa---.

“Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona” (art. 2°) Sí, claro, derecho a la vida, incluso de los no nacidos, siempre que sea un país donde no se ha logrado todavía imponer el peor de los falsos derechos: el derecho al aborto, la impunidad para el asesinato de seres humanos máximamente inocentes e indefensos. A favor de esa monstruosidad trabajan fuerzas poderosas internacionales.

Ya señalé en mis dos últimos artículos el caso de Chile, ejemplo extremo, pero no único, de cómo algunos de esos derechos se entienden ahora por la opinión pública mundial, por los tribunales de muchos países y para la mismísima Amnistía Internacional. Son derechos sólo para los terroristas, asesinos y secuestradores, siempre que sean de izquierdas. Los derechos humanos, como dijo alguien, se han transformado en los izquierchos inhumanos.

Si ampliamos nuestro examen hasta llegar al “honorable” (¿?) recinto de la ONU, encontramos una farsa cínica, una burla al más elemental sentido de la justicia cuando se elige como presidente del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ¡a un funcionario cubano! y para dos de sus tres vicepresidentes, a representantes de los gobiernos de Egipto y de Rusia. ¿Todos ellos campeones en la defensa de los Derechos Humanos?

Pero la ONU, ya se sabe. Es una institución donde gran parte de sus organismos trabajan en contra de las personas. Un ejemplo es la guerra contra la natalidad de su Fondo de Población. Pero hay mucho más. Ahora se prepara un documento maligno sobre falsos derechos de los jóvenes para que lo firmen ---¿libremente o bajo coacción?--- todos los presidentes latinoamericanos. ¿Cuándo veremos una ONU integrada por gente realmente honesta y honrada? ¿Cuándo se hará limpieza en ella de tanto incompetente, sinvergüenza o malvado?

Pero si vamos a otros países y organismos… Veamos Gran Bretaña por ejemplo. Dos hermanas solteras de 90 y 92 años, que siempre han vivido juntas y que han dedicado su vida a cuidar a sus padres y a dos de sus tías, pidieron a la justicia británica gozar de la misma exención de impuestos de sucesión que tiene el miembro no fallecido de un matrimonio o de una unión civil de homosexuales. El tribunal inglés no les dio la razón. Entonces recurrieron al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, que también dictaminó en contra de ellas. A lo que una de las hermanas comentó: “Si hubiéramos sido lesbianas tendríamos todos los derechos del mundo; pero como sólo somos hermanas, parece que no tenemos ningún derecho.”

La falta de verdadera justicia y de sentido común con que se aplican los Derechos Humanos avanza: ya se ha propuesto en varios países proteger los derechos de los animales. El gobierno socialista español, siempre pionero en los derechos disparatados, se prepara ahora para ganar, dentro de ese tipo de aberraciones jurídicas, un récord que merecería ser registrado por el Guiness: quiere ser el primero que legalice el Proyecto Gran Simio.

luchofcuervo@gmail.com

116/08: Psicología del Niño Malcriado

SOCIEDAD MODERNA Y LA PSICOLOGÍA DEL NIÑO MALCRIADO

Acaba de salir la primera edición en España de un clásico absoluto de la ciencia política contemporánea. “Las ideas tienen consecuencias” de Richard M. Weaver. En palabras de su autor, Richard Weaver, durante aproximadamente cuatro siglos, el hombre ha creído que su redención dependía de que supiera conquistar la naturaleza. Debe de ser por ello que el hombre moderno piensa que el cielo no es más que espacio y tiempo y, como puede verlo todo a través de su gran linterna mágica, cree que la redención es cosa fácil de obtener. Su comportamiento explica la psicología de las masas urbanas, que es psicología de un niño malcriado.

Extractamos una parte del libro “Las ideas tienen consecuencias” recién publicado en España por editorial Ciudadela.

Los científicos lo han llevado a creer que no hay nada que no pueda saber, los falsos propagandistas le han dicho que no hay nada que no pueda poseer. Como el principal propósito de los segundos es aplacar, se le han dado suficientes motivos para pensar que basta con reclamar y quejarse para obtener lo que se le antoje, en lo que no pasa de ser una faceta más del imperio del deseo.

Al niño malcriado no se le ha enseñado a comprender que puede existir alguna relación entre esfuerzo y recompensa. El niño quiere algunas cosas, pero tener que pagar por obtenerlas es manifiestamente un abuso o una expresión de mala fe por parte de sus dueños. Este escollo lo supera (…) gracias al engaño (…)

Al igual que sus ancestros, tiene que enfrentarse a dificultades, pero como esto es algo que no figuraba en el contrato original, sospecha la intervención de una mano maligna y se da a la infantil tarea de culpar a otros individuos de cosas que son inseparables de la condición humana.

La verdad es que nunca se le ha enseñado a saber en qué consiste ser un hombre. Nadie le ha dicho que es el producto de la disciplina y la formación, y que debería agradecer el estar sometido a exigencias que lo obligan a crecer; éstas son ideas de las que desertaron los libros de texto con la llegada del Romanticismo. El ciudadano actualmente es hijo de unos padres indulgentes que satisfacen todos sus caprichos e inflan el ego hasta incapacitarlo para cualquier forma de lucha. (…)

Estos son hechos comprobables en cualquier sociedad, pero en la nuestra presentan un vicio añadido, por mor de la extensión de la ciencia. Si las ciudades fomentan en el hombre la creencia de que es capaz de sobreponerse a las limitaciones de la naturaleza, la ciencia le inculca la ilusión de que puede librarse del esfuerzo.

De hecho, la lección que el hombre aprende en esta escuela es que el mundo está en la obligación de garantizarle la vida a la que cree tener derecho, y le resulta más fácil aprenderla cuando además se le hace creer que la ciencia le facilitará esa tarea. La ciudad lo protege y la ciencia le da de comer: ¿qué más puede pedir un utilitarista? ¿Y qué otra lección puede extraer el hombre, como no sea la de que el trabajo es una maldición que conviene posponer todo lo posible, hasta que la ciencia descubra cómo erradicarla?

La maldición originaria desaparecerá el día en que el hombre ya no tenga que ganarse el pan con el sudor de su frente, y la publicidad se encarga de decirnos que ese día no está lejos.

Es difícil imaginar parte de defunción más claro de la idea de misión. Los hombres ya no se sienten llamados a actualizar su potencial, nada hay en su horizonte capaz de evocar remotamente las metas laborales que se ponían los constructores de catedrales.

Y sin embargo, mientras sean incapaces de proponerse algo comparable a esas metas, lo que nos aguarda es un autocomplaciente derroche de halagos y denuestos, probablemente rematado con alguna enfermedad real. Ahora que la religión ha sido convenientemente emasculada, sólo la profesión médica parece recordarnos la sabia y vieja verdad de que el trabajo es nuestra mejor terapia.

Fuente: Temas y Noticias

01 octubre 2008

115/08: EpC, una tentación totalitaria

Para tener una buena información sobre esta asignatura "obligatoria" y sobre la Ley que la impone

Una tentación totalitaria.

Educación para la Ciudadanía

Autor: Jesús Trillo-Figueroa

Editorial EUNSA

PVP: 15 Euros con IVA)

Nº de Páginas: 216

Es importante que se pueda comprobar que la "presentación oficial" de la Educación para la Ciudadanía como una asignatura que se limita a la formación política y a fomentar la ‘participación democrática’ de la juventud, resulta falsa y contraria a la verdad: basta lerer con un poco de detenimiento la regulación que hacen de la asignatura la Ley Orgánica de Educación y sus normas de desarrollo.

La doctrina que alimenta a la Educación para la Ciudadanía se nutre de varios presupuestos ideológicos procedentes del pensamiento de la izquierda radical, disfrazados de ética ‘mínima’, ‘neutral’ y laica... y luego trata de crear en los alumnos una ética de máximos según los criterios de derecho positivo impuestos por el Estado, abrogándose y usurpando los derechos de las familias, los grupos religiosos o culturales, e inclusive la conciencia privada de las personas. Lo que se pretende con esta asignatura y con la LOE es la formación integral de los niños y las niñas en esta mentalidad, desde la educación infantil hasta el bachillerato.

Este libro ayuda a desvelar estas claves ideológicas, y a denunciar que estamos, de nuevo, en presencia de una «tentación totalitaria» del poder que pone en grave peligro.